¿Nacen, crecen y se reproducen? Un ciclo atípico para las Mipymes en México

jueves, 11 de agosto de 2022

Por: Liliana Alvarado Para: El Economista

La apertura de cualquier negocio conlleva grandes retos, por lo que es deseable anticiparlos desde la etapa de su diseño. Idealmente, las decisiones iniciales deben estar basadas en un análisis que arroje información sobre qué tan competitivo es el mercado, el público objetivo, las necesidades, tendencias, preferencias, entre otros. Este tipo de datos permite tomar acción desde una perspectiva informada, que eventualmente pudiera ayudar al negocio a superar los retos iniciales.

Sin embargo, en México no todas las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) pasan por este proceso, pues hacerlo implica tiempo y dinero. Es por ello que muchas de ellas deciden arrancar basadas en razones menos técnicas relacionadas con algún oficio que se ha ejercido antes, la experiencia previa en algún sector, la idea de un allegado, entre otras. Por lo general a este tipo de proyectos (misceláneas, estéticas, tortillerías, papelerías) se le invierte la mayor parte de los ahorros de quienes emprenden y en muchos de los casos incluso se recurre al endeudamiento.

La realidad muestra que el diseño del negocio representa apenas el inicio de la aventura. Un análisis realizado por Ethos Innovación en Políticas Públicas, denominado La Odisea de Abrir un Negocio en México (https://abrirunnegocio.ethos.org.mx) refleja, a partir de datos cuantitativos y cualitativos, dónde están los principales obstáculos durante las etapas de apertura y operación de los negocios. A grandes rasgos, la información señala que algunas de las variables que afectan a las empresas se relacionan con los servicios básicos, la infraestructura, los problemas regulatorios, la inseguridad, la carga fiscal, el acceso al financiamiento, la certidumbre jurídica, entre otros.

De manera puntual, el diagnóstico muestra que en la etapa de operación, el principal desafío se asocia a la inseguridad. Me refiero a esas extorsiones que ponen en riesgo la sobrevivencia de los negocios. En ciertas ciudades como en Monterrey, los empresarios manifiestan que el crimen organizado los obliga a pagar hasta el 50% de los ingresos mensuales. Asimismo, otro grave problema es la corrupción, la cual implica un sobrecosto, pues los negocios se ven obligados a destinar recursos para el pago de gestores (uno de cada cinco empresarios dice hacer uso de estos) y sobornos a los funcionarios de las ventanillas e inspectores. A esos costos naturalmente se le deben agregar aquellos propios de la misma regulación (pago de licencias, permisos, actas constitutivas) y administración (predial, luz, gas, agua).

Apenas hace unos días el Corporativo Femsa reportaba el incendio en forma total y parcial de 25 tiendas Oxxo en el estado de Guanajuato a partir de actos violentos a manos de grupos criminales. Poniendo en perspectiva los desafíos, claro que el número de trámites y la sencillez para atenderlos sigue siendo importante, no obstante, los avances en la tramitología se ven opacados cuando se consideran los problemas contextuales que llegan a poner en riesgo la integridad de las personas.

En este sentido, pareciera que la sobrevivencia de las Mipymes es prácticamente heroica, pues solo algunos logran cumplir el ciclo de apertura, maduración y reproducción que pudiera ser normal en cualquier otro país. Atender esta problemática es urgente. El crecimiento del país ha sido y seguirá siendo bajo en los próximos años. El mismo Bank of America ha pronosticado un crecimiento de 0% para 2023. Este desempeño económico, aunado a la inflación, la calidad del empleo y los niveles de pobreza, dejan ver la necesidad de apostar a la productividad y competitividad del empresariado en México. Cabe recordar que tan solo las Mipymes representan aproximadamente el 97% de las empresas en el país y emplean a cuatro de cada diez personas ocupadas.

Finalmente, México necesita más inversión, creación de empresas y mejores empleos. Para ello se requiere un terreno fértil, un entorno seguro y propicio para los negocios. En la actualidad, las Mipymes son el motor del país, no podemos ignorarlas ni pasar por alto su retos y desafíos. Es urgente allanar su camino para que de una manera más fácil logren sobrevivir y tal vez con suerte, conseguir que algunas de ellas sean exitosas.