Coronavirus: El caso de los productores

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por Claudio Castro; fotos: Maureen M. Evans

El domingo 8 de marzo, Alberto Ruiz, cofundador de Sembradora –un proyecto dedicado a la producción de hortalizas y conservación de semillas endémicas en Tepotzotlán–, decidió montar su puesto en el 100, un mercado de producto orgánico en la colonia Roma, salvo que esta vez no acomodaría el producto como solía hacerlo: distintos tipos de lechuga amontonadas una sobre otra, acelgas de distintos colores –amarillas, moradas y verdes– puestas sobre varias cajas y pequeños tomates rojos y morados acomodados en cuartitos. Esta vez sólo mostraría una pieza por producto, no permitiría el contacto directo por parte de los compradores y el resto del producto se encontraría en bolsas de plástico acomodadas en cajas de madera. “Sólo hasta que alguien pidiera algo, se lo mostrábamos”, comentó Alberto. Fue la última semana en que participaron en el mercado. “La semana pasada decidimos que ya no volveríamos al 100.” (El total de ventas de Sembradora en el mercado equivalen a un sesenta por ciento, y el resto depende directamente de su venta en distintos restaurantes: desde lugares como Pujol y Rosetta hasta pequeñas cafeterías en Tepotzotlán.)

Esa misma semana, Ezequiel Hernández, director y fundador de Jamat –empresa dedicada a la venta y distribución de pesca del Pacífico–, se encontraba trabajando en la ciudad de México, donde tiene una planta de distribución. En ese viaje, en plena gestación epidémica, Ezequiel tomó la decisión de ir buscando alternativas en caso de ya no distribuirle a los restaurantes –como es la distribución de producto a particulares con las medidas de higiene pertinentes. Las proyecciones de Ezequiel resultaron erróneas.

“Esos días pensé en un futuro escenario y creí que bajaríamos sólo un cincuenta por ciento en ventas. Me quedé corto. Empezamos, ese mismo sábado, con un treinta por ciento menos hasta llegar hasta un setenta por ciento. El martes de la semana pasada bajamos a un noventa y cinco por ciento”, comentó Ezequiel por teléfono. “Ahora estamos preguntándonos cuántos meses podremos vivir sin ingresos para seguir pagándole a trabajadores y productores.”

El sector restaurantero, agricultor y pesquero está siendo de los más afectados por la epidemia. Contrario al escenario global en cuestión alimentaria, con base en datos de la IFPRI, aún no existe la escasez de alimentos y el precio de granos como el maíz, arroz y trigo –que se producen en cantidades industriales–, permanecen estables; sin embargo, el apoyo por parte del Estado y del consumidor a pequeños agricultores y pescadores se vuelve fundamental. No sólo para que siga su funcionamiento y que llegue a determinados sectores de la población, sino para que se distribuya a grupos más vulnerables, como personas mayores y escolares.

“Si realmente queremos ayudar a los más vulnerables, el gobierno deberá de intervenir en el pequeño sector agricultor y pesquero”, comentó José Luis Chicoma, economista y director de Ethos, un laboratorio de políticas públicas. “Una opción es que el gobierno debe de comprar alimentos a estos productores para después distribuirlos a esos grupos”, terminó.

Después de haber dejado el mercado el 100, Alberto decidió, junto con su socia Sindy Hernández, bióloga y maestra en Ecología Internacional, tomar medidas higiénicas más rigurosas dentro de sus invernaderos –como el distanciamiento social entre trabajadores y uso obligatorio de cubre bocas durante las actividades de siembra, trasplante, cosecha y empaque, el acompañamiento de un kit de herramientas personal y constantes limpiezas profundas dentro del taller de lavado– y empezar a buscar clientes particulares. Su opción, por el momento, es enviar mensajes vía whatsapp con los productos del día. (Todos los contactos están al final de este artículo.)

“Nuestra intención es que los trabajadores sigan con nosotros todo este tiempo de crisis. Aprecio mucho su trabajo y sé que también tienen necesidades”, comentó Sindy. “A nosotros nos va a pegar muy fuerte, ya que nuestros principales clientes son restaurantes”, termina.

Igualmente, la empresa Jamat está tomando medidas al respecto. Su socia y directora de atención a clientes, Sofía Hernández, comentó por teléfono que “se seguirán comprando productos de mar, se harán congelados de alta calidad y entregarán pedidos a domicilio con camionetas de refrigeración. El protocolo es que cada repartidor deberá llevar cofia, cubre bocas, guantes de látex intercambiables entre cada entrega”, termina.

La solución de varios negocios pequeños consiste en mandar un menú vía mensajería instantánea, hablar por teléfono o pedir directamente en redes sociales. “Ahorita estamos tratando de aguantar lo más que se pueda”, comenta Carlos Yescas, politólogo y cofundador de Lactography. “Pasamos a una empresa con una disminución de ingresos del ochenta y siete por ciento anual; por ahora sólo tenemos servicio a domicilio. Quiero pensar que gracias a nuestro dinamismo de recibir pedidos en redes, podremos seguir vivos”, comentó por teléfono.

Proyectos similares como Yolcan, Rancho Cuatro Encinos, Hacienda La Grande, Queen Bee Honey en Mérida, por nombrar algunos, están ofreciendo pedidos vía redes sociales. “Esa opción para por lo menos sacar el ingreso promedio y no vivir sólo de los restaurantes. Es más trabajo, pero estoy seguro de que se podrá”, aseguró Bonfilio Domínguez, quesero y fundador de Rancho Cuatro Encinos.

Hasta el momento, los mismos documentos de la IFPRI, Global Alliance for Improved Nutrition y publicaciones de economistas especializados en sistemas alimentarios, como Máximo Torero y José Luis Chicoma, enfatizan el apoyo a pequeños productores. Sin embargo, los recientes comunicados oficiales no mencionan planes concretos.

“Toda la cadena de pagos se va a reestructurar y tendrá que haber acuerdos entre las personas”, dice José Luis. “Los productos de precios altos tendrán que adaptar sus ingresos de otra manera.”

Van dos semanas desde que Sindy y Alberto dejaron el 100 y su distribución a restaurantes, por el momento, ha sido nula. Sin embargo, en su producción sigue habiendo mezcla de lechugas, acelga arcoíris, apio, perejil, entre otras hierbas y hortalizas. “Esta epidemia obligará a un cambio de conciencia entre la sociedad; también, tocará ver hacia adentro, porque epidemias, seguirán habiendo”, dice Sindy.

Ezequiel y Sofía seguirán con la opción de entregar pesca a domicilio. “Es importante mantener viva la moral de la gente, que contribuyan de alguna forma a la cadena”, comentó Ezequiel. “De esta nueva convivencia, sólo nos queda la cocina. Bueno, nosotros lo vemos desde ese punto de vista.”

PS. Estos son sólo algunos productores y pequeños proyectos que están empezando a sentir los efectos de la epidemia. Hasta ahora, hemos leído artículos sobre el mismo tema, como los de Mariana Castillo y José Luis Chicoma. A continuación, una lista de proyectos sustentables que están ofreciendo producto a domicilio. Si conocen de algún otro proyecto o pequeño productor, manden un correo a: [email protected] o a [email protected].

Sembradora: 5561422056 (ig: @sembradoraa)

Jamat: 2223247154 o 5532002715 (ig: @dg_jamat)

Lactopgrahy: 5529125723 (ig: @lactography)

Rancho Cuatro Encinos: 5554359923 (ig: @ranchocuatroencinos)

Hacienda La Grande: 5554046622 o 5532331424 (ig: @haciendalagrande_mx)

Yolcan: 5530074631 (ig: @yolcan_mx)

Queen Bee Honey: directo en redes sociales (ig: @queenbeehoney)

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