Disponibilidad del agua: más retos que soluciones

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Disponibilidad del agua: más retos que soluciones

Por Sebastián Guzmán y Carla Jiménez para Animal Político

En 1995, el multipremiado actor californiano Kevin Costner protagonizó la película Waterworld. Aunque en su momento no tuvo el éxito esperado e incluso algunos de sus actores fueron nominados a los premios Razzie con los que, literalmente, se galardona a lo peor del cine, la trama presenta un escenario utópico en donde tras el derretimiento de los polos en el siglo XXI, todos los continentes del planeta quedan cubiertos por el mar, marginando a la humanidad a vivir carente de recursos y añorando la vida del pasado en la tierra.

Aunque en los 90 los términos «cambio climático» y «calentamiento global» no eran tan populares como ahora, Waterworld deja ver entre líneas estas problemáticas más allá de la ciencia ficción y, bajo el contexto actual, no parece descabellado que suceda en el futuro. Pero ¿qué tan lejano se encuentra ese futuro? y más importante aún ¿qué estamos haciendo realmente para tomar conciencia sobre ello?

Para abordar el vínculo existente entre el agua y el cambio climático es crucial preguntarnos cómo afectará el impacto de este último en la disponibilidad del recurso hídrico. Si bien existen diversos enfoques qué analizar, hay que tener presente que la demanda de agua tiende a aumentar con la temperatura. De acuerdo a proyecciones del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, si la temperatura global promedio supera los 1.5 °C, existe un alto riesgo de provocar escenarios fatídicos en el ciclo hidrológico, al experimentarse cambios en los patrones de precipitación, huracanes, inundaciones, olas de calor y sequías.

Curiosamente, durante su rodaje Waterworld  fue víctima de estos fenómenos. Y es que la película incrementó sus costos de producción en más de 100 millones de dólares debido a que la zona de filmación fue azotada por huracanes poco usuales en magnitud. Dicha situación afectó significativamente la producción y duplicó los días de rodaje de la filmación.

Aunque el deshielo de los polos parece algo muy lejano, hoy en día diversas ciudades del mundo enfrentan graves problemas ocasionados por inundaciones que sobrepasan sus sistemas de drenaje urbano. Ante esto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos ha identificado una necesidad de inversión en seguridad hídrica que alcanzará los 6 mil millones de dólares para 2030, lo cual deja en evidencia que aún bajo el contexto de las dificultades actuales, el mundo ya se encuentra en graves problemas.

Otra situación vinculada al agua y el cambio climático es la escasez del recurso hídrico. De acuerdo con evaluaciones, para 2030 el planeta enfrentará un déficit global de agua potable de 40%; ante este panorama, resultaría esencial considerar otros mecanismos que, apoyados en soluciones sostenibles y tecnológicas, nos suministren agua de una manera segura. Aunque suene a cliché, sin agua no hay vida.

Sin llegar (aún) al escenario de Waterworld, muchas regiones del mundo ya enfrentan esta complicación, y México es uno de los países en los cuales diversas ciudades enfrentan severas limitaciones para acceder a este recurso. El pasado mes de febrero, el gobierno de Nuevo León emitió una ‘Declaratoria de Emergencia’ por el desabasto de agua, haciendo un llamado urgente a que los sectores público, social y privado realicen acciones en conjunto para mitigar los efectos de la falta de agua potable en la región.

En nuestro país existen ejemplos en donde dicha coordinación ha sido ejecutada para estos fines, tal es el caso de la Planta Desaladora Sonora. Este proyecto fue impulsado por la Comisión Estatal del Agua de Sonora (CEA) en coordinación con la CONAGUA y la iniciativa privada, con el objetivo de atender el déficit de dotación de agua potable en los municipios de Guaymas y Empalme.

Los datos, pero sobre todo nuestras acciones, nos permiten imaginar que el escenario catastrófico planteado por Waterworld puede no estar muy lejos de nuestra realidad . Y el  caso de Nuevo León demuestra que las problemáticas están más cerca de lo que se piensa, pero también existen  las buenas prácticas como las de Sonora, que se han comenzado a manifestar como una necesidad cada vez más frecuente.

Desde el entorno gubernamental, es imprescindible la conformación de políticas públicas que consideren la gestión del agua bajo los potenciales desafíos que el cambio climático presenta. Encontrar un equilibrio entre la demanda y el suministro es una de las claves para la gestión sostenible de este recurso a largo plazo.

Hoy en el Día Mundial del Agua es conveniente crear conciencia del valor que tiene en nuestras vidas, preguntarse qué tan importante es este recurso para nosotros y que tan dispuestos estamos a cambiar nuestros hábitos para preservarlo. Al final no todos podremos evolucionar como Kevin Costner. Si no entiendes la referencia, te invitamos a ver la película y, de paso, ciérrale a la llave. #CuidemosElAgua.

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