El impacto del cambio climático en la agricultura y la pesca

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El impacto del cambio climático en la agricultura y la pesca

 

Como parte de la serie «El futuro de la comida», Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, en coordinación con el Centrus de la Universidad Iberoamericana, organizaron un webinario sobre el cambio climático y sus impactos en actividades como la pesca y la agricultura; los especialistas que participaron en esta charla fueron Catalina López-Sagástegui, Directora del Programa Marino del Golfo de California; Rafael Ortiz, Director de Pesquerías en Environmental Defense Fund; Juan Manuel Torres, investigador del CIDE y de la Universidad Iberoamericana, y Antonio Yunez, investigador del Colegio de México (Colmex). 

El Director General de Ethos, José Luis Chicoma, quien moderó el panel con María Zorrilla, del Laboratorio para la Resolución de Conflictos Socioambientales de la Universidad Iberoamericana, expresó que hay buenas noticias a nivel global para el combate al cambio climático con el triunfo de Joe Biden como presidente de Estados Unidos, ya que esto significa que el país norteamericano regresará al Acuerdo de París y va a ejercer presión a nivel internacional para que otros países sean más ambiciosos en sus compromisos, incluido México.

Sin embargo, comentó que el cambio climático ya nos alcanzó y hay muchos países siguen lentos, lo cual significa que la situación no va a cambiar con la urgencia que se requiere. Mencionó que el panorama no es alentador, el calentamiento impacta en varios aspectos al océano: cambios en corrientes de agua, desplazamiento de peces, pérdida de humedales costeros, afecta a los corales y mucho más, todo esto aunado al incremento de tormentas y depresiones tropicales atemporales; mientras, en la agricultura sus efectos se reflejan en la degradación de la tierra, pérdida de biodiversidad, estrés en los mantos acuíferos, incendios, plagas y mucho más. “En la región se espera ver grandes cambios en los cultivos, por ejemplo en Centroamérica, se espera una reducción muy importante en el rendimiento de maíz, frijol, arroz, cultivos que cubren 90% de la producción destinada al consumo interno”, por ejemplo.

En materia pesquera, Catalina López-Sagástegui habló de cómo en la última década el calentamiento de los océanos ha ganado terreno en la agenda científica marina, pese a lo cual no es posible conocer de manera precisa cómo estos cambios impactan en los ecosistemas, a sus especies y también al ser humano. Lo que sí se conoce, dijo, es que hay especies de peces e invertebrados de importancia comercial que se ven afectados por el aumento en la temperatura de los océanos de distintas maneras, por ejemplo hay algunos que están ampliando su distribución, pero hay otros cuya área se está restringiendo, es decir, mientras unas ganan, otras pierden, lo que supone que los impactos serán distintos en los ecosistemas y por lo tanto, en las pesquerías. 

“Quiero resaltar que la productividad del mar comienza a nivel molecular, si cambiamos la composición química, por ejemplo, la acidificación, cambia la composición completa de todos los organismos y los ecosistemas que estamos viendo en los océanos. Entonces estamos cambiando la trama alimenticia o la cadena alimenticia dentro de esos ecosistemas. Si yo cambio una pieza del rompecabezas, todo el rompecabezas me cambió, y eso es lo que representa el cambio climático: un cambio de piezas en un rompecabezas que está constantemente cambiando y evolucionando a un estado nuevo” indicó. 

Sobre el mismo tema, Rafael Ortiz coincidió en que el cambio climático está generando incertidumbre y variabilidad en la pesca, lo cual crea un desafío enorme ante el cual la ciencia y la información desempeñan un rol vital para crear proyecciones y estimaciones. Hizo énfasis en que no es un tema minúsculo en materia pesquera, pues la proteína animal es fundamental no sólo en México, sino mundialmente: 6.7% de toda la proteína que consumimos a nivel global viene de la pesca, y en algunos lugares hasta más del 50% es proteína marina. Además, mientras más crece la población, la demanda va en aumento, de modo que para 2050 hay estimaciones de que se necesitarán hasta 500 millones de toneladas de proteína para alimentar a la población.

Destacó que, de acuerdo con su experiencia, muchos pescadores entienden temas complejos que a veces se ven solo en los modelos científicos, como el reclutamiento, sustitución de especies en la cadena trófica, entre otros, de manera que ese conocimiento debe incorporarse en las decisiones, en las proyecciones y en las estimaciones de qué va a pasar con el cambio climático. “Muchas de las propuestas van encaminadas a que donde debemos de trabajar es en foros, en grupos de gobernanza, es decir, en un lugar en donde productores, autoridades y científicos se están sentando a tomar decisiones basadas en toda esta información”, señaló.

Respecto al impacto en la agricultura, Juan Manuel Torres enunció que el efecto de este fenómeno es evidente: mientras aumenta la temperatura y la precipitación en algunas zonas, en otras disminuye, y hay un incremento en la frecuencia y en la intensidad de fenómenos meteorológicos extremos: grandes precipitaciones, sequías extensas, grandes periodos en los cuales se tienen bajas temperaturas, lo cual tiene un efecto directo en la producción agropecuaria. Pero los efectos son distintos en terrenos de productividad marginal, en los de productividad media y en los de alta, además de que dependen de la región. 

Otro de los puntos que destacó tiene que ver con el efecto rápido y directo del cambio climático en la agricultura, sobre todo en regiones donde hay una escasez, una reducción en la producción. “Esto trae como consecuencia efectos en el precio […] y por ende, también va a haber una mayor necesidad de ampliar la frontera agrícola, que va a traer como consecuencia una degradación y pérdida de la biodiversidad, pues esto está asociado con la consecuente reducción de servicios ecosistémicos de todo tipo: provisión, regulación, soporte, y obviamente también los culturales; y al mismo tiempo, va a tener una retroalimentación negativa en el mismo cambio climático, porque el cambio de uso de suelo viene asociado con quemas y con emisión de gases de efecto invernadero”, explicó.

Para Antonio Yunez, en términos generales los efectos se pueden medir, como el caso de la pesca, en términos de la productividad de los actores. “Las investigaciones que hemos hecho, que han sido sobre todo tomando en cuenta la parte agrícola, consideramos también la tierra como un factor de producción y el cambio climático en general va a reducir o puede reducir la productividad agrícola, y un aspecto de esta productividad son los rendimientos, es decir, la producción en términos de volumen por hectárea cultivada y cosechada”, esto repercute en la incidencia de la pobreza, el aumento de la inseguridad alimentaria.

Dijo que los efectos del cambio climático efectivamente dependen de las condiciones agroecológicas y también del tipo de cultivo, pero no se puede dejar de lado el tipo del productor de alimentos, dado que hay una diferencia muy marcada entre aquellos que producen para el mercado,  productores medianos y grandes en México y en otros países en desarrollo, y los pequeños productores agrícolas que no están vinculados a los mercados, y es posible que no sean afectados por cambios en precios, pero sí por otras vías a partir del cambio climático. Y dejó claro que se deben reflexionar y discutir las opciones de política de desarrollo rural y agrícola sustentable.

 

El futuro de la pesca y la agricultura de cara al cambio climático.

 

Catalina López-Sagástegui recordó que históricamente se ha medido la salud de los mares con base en la productividad pesquera, lo cual se debe cambiar; en este sentido, “es alentador ver que el sector científico comienza a abordar el tema del cambio climático con una perspectiva mucho más amplia, en donde reconocemos el ecosistema completo y estamos empezando a ampliar, no solo a ver específico y local, sino empezar a hablar de escalas grandes, porque en el mar eso es muy relevante.” Además agregó que los científicos tienen el reto de comprender los cambios en los ecosistemas en relación con el cambio de las condiciones oceanográficas, sin perder de vista la dependencia en los océanos.

La pesca, dijo, ejerce una presión en los ecosistemas y en las especies. “Desde el punto de vista científico, no podemos excluirla de los modelos que buscan predecir los cambios en abundancia o productividad, y no somos ajenos al ecosistema, somos parte de él, y al igual que el cambio climático, nosotros también ocasionamos cambios. Entonces, debemos sumar ese impacto de la pesca a la ecuación si queremos identificar lo que necesitamos hacer para mantener la productividad de los mares mexicanos. Definitivamente es una tarea que no es solo para una persona o un grupo de investigadores, necesitamos de proyectos ambiciosos que integren a especialistas en distintos temas y que trabajen en escalas espaciales amplias y específicas al mismo tiempo” manifestó.

Para Rafael Ortiz, el futuro depende de cómo se tomen decisiones, y citó a la FAO al mencionar que las fallas en conservación son fallas de la gobernanza, es decir, “va a haber impactos, eso es algo que es inevitable; sin embargo, es nuestra capacidad sistémica de amortiguarlos, que a su vez depende de la gobernanza, lo que nos va a decir hasta dónde va a llegar. Va a depender de sí estamos tomando las decisiones de manera rápida, de si estamos usando la mejor información posible, de si estamos teniendo y utilizando los mecanismos de retroalimentación y de monitoreo adecuados, si estamos manejando nuestras poblaciones de manera sustentable, si fortalecemos nuestras instituciones, si abatimos los problemas añejos que están sufriendo los pescadores día con día”. Y reiteró que deben conjuntarse los conocimientos científicos, de los pescadores y de las autoridades para generar políticas públicas conducidas a la toma de decisiones.

Mientras tanto, Juan Manuel Torres expresó que el mercado, en gran medida, está incentivado por las características de ciertas dietas, orientadas por los monopolios hacia productos ultraprocesados; estas formas de alimentación deben diversificarse, volverse más saludables. “Creo que el problema hay que verlo de manera genérica: desde las dietas, qué es lo que se requiere, la escala global de mercado que también es importante, y no perder esa escala local, sobre todo para el caso de México. Creo que la parte de dietas, la parte productiva, la parte de integrar diferentes sistemas de producción agrícola y ganadero, resultan bien importantes, sobre todo en este tipo de productores, que es la mayor parte de los productores en nuestro país”, mencionó.

Y Antonio Yunes resaltó que los efectos del cambio climático en la agricultura van a ser muy diferenciados y también para analizarlos hay que tomar en cuenta la enorme heterogeneidad en la producción de alimentos, sobre todo de alimentos básicos en México, que las zonas más afectadas en términos de este tipo de alimentos van a ser las zonas tropicales y es muy probable que aumente la pobreza, la inseguridad alimentaria y, en términos también globales, que pueda haber un aumento en la dependencia alimentaria.

 

El futuro del impacto del cambio climático en la pesca y en la agricultura, resumió el Director General de Ethos, “depende mucho de las políticas que de manera proactiva en México y en el resto de América tomemos para apoyar con conocimiento científico, con evidencia a agricultores y a pescadores, y también depende de cómo los que generamos conocimiento para cambiar estas políticas logremos una divulgación mayor, con historias de lo que realmente pasa con los pescadores, con historias de lo que realmente pasa con los agricultores, con historias de lo que va a pasar en nuestros platos si es que no nos adaptamos una manera adecuada frente al cambio climático, y creo que cuando realmente logremos esa concientización, vamos a llegar a los tomadores de decisiones para que, en términos generales, tomen decisiones más proactivas para luchar contra el cambio climático y también promover la adaptación”.

 

El webinario completo «El impacto del cambio climático en la pesca y la agricultura» está disponible en Youtube

La serie de webinarios «El futuro de la comida» continuará cada viernes a las 10 de la mañana, para conversar sobre los retos de los sistemas alimentarios con especialistas de México y América Latina.

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