El reto de lograr dietas saludables y asequibles para todas las personas

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EL RETO DE LOGRAR DIETAS SALUDABLES Y ASEQUIBLES PARA TODAS LAS PERSONAS

En el mundo, más de 3 mil millones de personas no pueden pagar dietas saludables, pues se estima que estas son, en promedio, cinco veces más costosas que las que solo satisfacen las necesidades energéticas. Por ello, en el marco del Día Mundial de la Alimentación, Ethos Laboratorio de Políticas Públicas y The Hunger Project México co-organizaron el webinario ¿Cómo logramos dietas asequibles para todas las personas?

Este conversatorio es parte de la serie El futuro de la comida y en esta ocasión los especialistas, Érika Zárate, de la FAO Panamá, experta en dietas tradicionales y soberanía alimentaria en Ecuador; Jessica Huamán, Regidora Metropolitana de Lima, Perú y Presidenta de la Comisión Metropolitana de Medio Ambiente, Salud y Bienestar Social; Alejandro Almaguer, Director de Medicina Tradicional y Desarrollo Intercultural, de la Secretaría de Salud en México; y Dulce Espinosa, experta en derecho a la alimentación e integrante del colectivo Zacahuitzco, reflexionaron en torno al tema. Participaron como moderadores Montserrat Salazar, por parte de The Hunger Project México, y José Luis Chicoma, por parte de Ethos. 

Como introducción al tema, Monserrat Salazar mencionó que es necesario fortalecer la opinión pública en el tema de los alimentos, porque estos son productos, no commodities, “es cuestión de derechos humanos, es el derecho humano a la alimentación, y para nosotros [The Hunger Project] es uno de los enfoques principales desde nuestra agenda de incidencia política pública, por eso la pregunta que nos reúne el día de hoy es provocadora, es fundamental”, precisó.

Mientras tanto, José Luis Chicoma resaltó que se tienen que tomar políticas mucho más decididas para que las dietas saludables no sean el lujo de solo una élite, como es ahora en gran parte de América Latina y del mundo. “3 mil millones de personas, somos 7 mil 700 millones de personas, no pueden acceder a esta dieta saludable en todo el mundo, poco menos de la mitad de la población mundial”, dijo.

Erika Zárate fue la encargada de abrir el conversatorio y acotó que “cuando hablamos de sistemas agroalimentarios sostenibles, nutritivos, saludables e inclusivos, tenemos que mirar cuáles son esos mecanismos por los que hemos podido generar procesos de producción sostenibles, procesos de transformación en las cocinas, cómo la forma de preparar los alimentos también contribuye en términos de sostenibilidad y de acceso. Yo creo que uno de los puntos fundamentales que interfieren en los temas de asequibilidad son los mercados, son los sistemas por los cuales nos abastecemos, distribuimos y por los cuales podemos llegar a alcanzar los productos, los diferentes elementos de nuestras dietas”. 

En este sentido, dijo que vale la pena reflexionar sobre cuáles son los mecanismos de abastecimiento, distribución, qué pasa en los procesos de comercialización para que, efectivamente, se dé el giro de la concepción de los alimentos como un derecho humano a una mercancía y se vuelven bienes suntuarios, en algunos casos en función de la calidad que tienen. “Esto permite de alguna manera identificar estos cuellos de botella y estos elementos en donde se puede generar bloqueos para su inclusión y su asequibilidad para todos”, señaló.

Más adelante, Jessica Huamán, quien preside la Comisión Metropolitana de Medio Ambiente, Salud y Bienestar Social y el Frente del Concejo Municipal contra el Hambre de Lima, Perú, compartió su experiencia desde el servicio público y explicó que a través de este concejo, se trabaja para fiscalizar y monitorear todas las acciones que se realizan en su ciudad para mitigar el hambre y han creado también una mesa de trabajo de Seguridad Alimentaria, que tiene como objetivo acercar los alimentos a las zonas más vulnerables y fortalecer las capacidades de la población que hoy en día están generando iniciativas comunitarias como las ollas comunes, porque, dijo, los procesos comunitarios son parte de este trabajo y es el liderazgo comunitario el que puede transformar la realidad local. 

Por otro lado, Alejandro Almaguer habló sobre la Dieta de la Milpa que, sostuvo, es saludable y asequible desde diversos puntos de vista: culturalmente, porque propone recuperar e incorporar los saberes y sabores de la región, la cultura culinaria, gustos y preferencias; económicamente, porque promueve alimentos regionales que se dan en el campo, que se pueden sembrar en la propia casa, en el solar, que se dan en el ecosistema; ecológicamente, porque toma en cuenta la diversidad en el entorno para integrarla a la comida; y productivamente, porque toma en cuenta a la gente y lo que sabe, cómo producir, en el caso del campo se refiere a la recuperación de los sistemas tradicionales de cultivo. “Como resumen podemos decir que la Dieta de la Milpa es saludable para la gente y amable con el ambiente”, indicó.

Y Dulce Espinosa puso en la mesa el hecho de que hoy en día, desde la sociedad civil hay muchas propuestas, mucho movimiento en relación a la creación de un sistema de mercado diferente, que sea mucho más justo en términos no solo de los precios de los alimentos, sino de garantizar un sistema en donde los productores primarios, los transformadores y los consumidores se articulen de forma cercana, horizontal y democrática para establecer intercambios económicos más justos, promover formas productivas más sustentables y relaciones de confianza entre cada uno de los que participan en esta cadena.

“Creemos que el sistema de mercado nos ha separado tanto a los productores esencialmente campesinos, como a los transformadores y consumidores, entonces desde los consumidores creemos que es muy importante tener una comunidad más activa, tener una acción civil, una acción social mucho más activa para poder incidir en las políticas públicas, pero lo que más nos interesa en este momento es incidir en las dietas”, y refirió que los propios campesinos tienen una mala alimentación, a pesar de producir buenos productos, porque prefieren venderlos para tener un ingreso a comerlos ellos, o citó el caso de la insuficiencia alimentaria de las mujeres, quienes al tener pocos alimentos, prefieren darlo a los hijos o a los ancianos.

 

¿Habrá dietas saludables que sean asequibles en el futuro? 

Para Érika Zárate, es importante mantenerse en la visión de apropiarnos tanto social como políticamente del enfoque de derecho que tiene la alimentación, como derecho humano, como derecho universal, y a partir del cual se pueden ir ordenando las relaciones que se manejan alrededor de la producción, el intercambio y el consumo de alimentos. “Creo que dejar que sea el libre mercado el que decida quién tiene o quién puede o no garantizar este derecho es uno de los errores que tenemos tanto como sistema político de gobierno, pero también como sociedad, es decir, un poco esa visión de que simplemente el poder adquisitivo es el que determina o no la calidad, la pertinencia o la asequibilidad de los alimentos”, 

Respecto a si se logrará o no tener una dieta saludable asequible, dijo que se afianza en tres procesos o macroprocesos que están en marcha: en primer lugar, la voluntad política, respecto a lo cual no basta con crear leyes, sino que también se deben generar instrumentos de operativización y vigilar su cumplimiento; luego, está la apropiación social y la revalorización de los roles que tienen los actores, y finalmente la generación de evidencias, visualizar los impactos y contribuciones multifuncionales que tienen las agriculturas familiares o los sistemas tradicionales de producción.

Por otro lado, Jessica Huamán consideró que la gobernanza alimentaria es fundamental, y desde la municipalidad de Lima tienen la ferviente creencia de que es esencial construir las políticas en el marco de las necesidades que tiene la población, es por ello que han implementado espacios de articulación con la sociedad civil, la academia y diferentes representantes de ciudadanos de a pie, dirigentes vecinales que pueden contribuir y en conjunto puedan construir las políticas locales que están generando.

“Creo que la incidencia política que se pueda hacer en conjunto es clave, pero para ello debemos sensibilizar a la población en relación con la necesidad de visibilizar en la agenda pública el derecho a la alimentación saludable y a la seguridad alimentaria, ¿qué significa la seguridad alimentaria?, hace poco vi que un medio, una empresa de fast food puso que ellos garantizaban la seguridad alimentaria, es decir, no se conoce mucho acerca del término real y creo que es hora de que todos nos unamos para poder, en este caso, garantizar la seguridad alimentaria y promover la instauración de los sistemas alimentarios sostenibles”, concluyó.

Mientras tanto, Alejandro Almaguer cerró su participación con optimismo, pues dijo que hay una base en la conciencia colectiva hacia la alimentación local saludable, hacia la comida culturalmente pertinente; también se toma conciencia de la comida saludable, y se está viendo una propuesta más vigilante del gobierno para verificar la calidad y la seguridad de los alimentos. También habló del GISAMAC, el Grupo Intersectorial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad, donde la Secretaría de Salud está orientada a esta alimentación saludable y localmente pertinente, mientras que la Secretaría de Agricultura reimpulsa otra vez la producción desde lo local.

Para Dulce Espinosa, una dieta sana será asequible en la medida en que, como consumidores de los distintos ámbitos, en verdad pensemos y nos replanteemos la forma en la que consumimos. “Es un momento de transición y estamos pasando de las cosas súper baratas que encontramos en el supermercado a alimentos un poco más elevados de precio, pero con mayor calidad en términos de manejo de agroquímicos, manejo de los propios alimentos desde la producción, la transformación, hasta el consumo […]. Tenemos que ser más conscientes de nuestra compra, dirigir mejor hacia dónde queremos que se vaya nuestro dinero, nuestros recursos económicos, alimentar qué tipo de industria, qué principios de sostenibilidad; hacia allá tendríamos que construir”, explicó.

 

El futuro del impacto de los sistemas alimentarios en el cambio climático.

Pero ¿cuál es la situación y qué retos enfrentamos en materia de sistemas alimentarios y cambio climático? 

Margarita Caso precisó que ha habido grandes avances en adaptación al cambio climático en el país en los últimos años por muchas instituciones, gobiernos locales y OSC. Además, refirió que en el INECC hay avances en la caracterización de la vulnerabilidad con el Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático, y tienen experiencias en el diseño, implementación de acciones de adaptación y en el monitoreo y evaluación de la adaptación.

Sobre los retos, resaltó el hecho de generar más información científica para tomar mejores decisiones y la coherencia entre convenciones internacionales, entre políticas públicas. “Todos se refieren a implementar acciones, pero estas acciones se implementan en un mismo territorio, es fundamental que sean coherentes para que se apoyen y para que se magnifiquen los beneficios en el territorio y a las comunidades humanas”, sugirió. 

Pero compartió que la buena noticia es “que las prácticas de producción sostenibles como la agroecología son perfectamente congruentes con la mitigación de gases y compuestos de efecto invernadero y con la adaptación al cambio climático, es decir, el sistema agroalimentario ofrece oportunidades importantes para la mitigación del cambio climático. Y es muy importante considerar y ser conscientes de que el desarrollo, para que sea sostenible, tiene que considerar que el clima está cambiando”. 

Desde la perspectiva de Gonzalo Chapela vamos bien en algunas cosas: hay instituciones, un marco normativo, tenemos experiencias sobre todo locales en los diferentes ramos: en la ganadería regenerativa, en silvicultura reconocida mundialmente, en experiencias locales de agricultura sostenible e incluso en relación con cuestiones de financiamiento de bonos de carbono, y hay que aprovechar estas oportunidades. Pero también consideró que tenemos una agenda urgente; entre otros temas, una transición energética, fertilizantes, agricultura climáticamente inteligente, la reducción de desperdicios, el agua y la investigación pública.

Para Dilia Meza, como país tendremos que fomentar aquellas prácticas que signifiquen regeneración para el ecosistema. “Si yo tengo una agricultura, una ganadería que viene propiciando mejoras, obviamente tendría que ser fomentada, y el investigador es quien va a dar la pauta para establecer qué tanto se está regenerando el ecosistema”. Y afirmó que como seres humanos debemos ser conscientes de lo que hacemos, cómo analizamos de manera sistémica nuestro sistema alimentario y volver la vista hacia lo local.

Oscar Ramírez opinó que hay cosas buenas, como el marco regulatorio, específicamente la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, que es muy avanzada y se debe ir más allá en la implementación. Y mencionó que hay esfuerzos a nivel de los gobiernos estatales en relación con el tema: Hidalgo ya tiene una estrategia de integración de la biodiversidad del sector agropecuario al forestal y acuícola pesquero, mientras que Yucatán, Oaxaca y Puebla tienen avances al respecto. 

“La otra cuestión, dijo, es que tanto la biodiversidad como la agricultura no son solamente víctimas del cambio climático, si no que en ellas también está la solución, gran parte de la solución a este tema. En particular quisiera referir esto y creo que es grande el reto, pero que existen las herramientas y si hay voluntad política, lo podríamos enfrentar”.

Finalmente, Óscar Quintanar mencionó que hay muchas experiencias de gente que busca hacer cosas distintas desde organizaciones de la sociedad civil, del sector privado, lo que falta es identificar y conocer qué están haciendo y articularlas: articular academia, sociedad civil, sector privado, etcétera. “México tiene grandes experiencias, pero quizás también habría que vincularlo con otros temas como la salud, educación, innovación tecno-científica y, sobre todo, también con consumo”.

 

 

El webinario completo «Sistemas alimentarios y cambio climático: mitigación y adaptación» está disponible en Youtube

La serie de webinarios «El futuro de la comida» continuará cada viernes a las 10 de la mañana, para conversar sobre los retos de los sistemas alimentarios con especialistas de México y América Latina.

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