Emeequis: El gobernador maruchan. Jaime Bonilla compra miles de sopas instantáneas

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Por: Emeequis 

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LO BARATO SALE CARO

Una alimentación sana, explica José Luis Chicoma, director general de ETHOS Laboratorio de Políticas Públicas y especialista en sistemas alimentarios, es clave para atender los graves problemas de salud pública que tiene el país y que se traducen en enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, diabetes e hipertensión. 

En el futuro, detalla, el etiquetado claro de alimentos va a ser clave para que los gobiernos eviten comprar productos que lo tengan y también aquellos que sean poco saludables; sin embargo, la ausencia de etiquetados claros no exime la responsabilidad que tienen las autoridades de invertir los recursos públicos en alimentos de alto valor nutrimental.

“No deberían comprarse estos productos a través de compras gubernamentales”, recalca.

Desde su perspectiva, la alimentación debería ser a base de alimentos cero ultraprocesados, dietas con poca carne roja y con muchas verduras; legumbres y frutas, granos, pocos lácteos, pollo y huevo.

“Este alimento (sopas Maruchan) no se le debería dar a nadie en ningún lugar del mundo y mucho menos debería ser uno de los elementos principales de la dieta de las personas detenidas o en situación de reclusión, esto podría ser considerado un mal tratamiento de las personas”, señala.

La diferencia entre las personas que son privadas de su libertad –aún sea por un máximo de 48 horas como lo marca la ley– es que esto les impide elegir productos a su conveniencia y que el Estado, en este caso el gobierno de Baja California, suple la responsabilidad de garantizarles el derecho a la alimentación.

El problema detrás de una política de Estado así es que aparentemente son productos baratos que de forma temporal y engañosa cumplen con una función alimenticia, sin embargo, advierte Chicoma, es engañoso porque “lo barato sale caro”. 

“En la alimentación se deben de considerar dos costos poco visibles: el tratamiento de las enfermedades no transmisibles y la mortalidad que genera; la diabetes mata más que la violencia en México. Este costo hace que la comida que parece barata, no lo sea, además hay que sumarle el costo ambiental de estos productos”.

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