La inclusión y pertinencia cultural para combatir la corrupción

Kintiltik

Por la cultura, patrimonio biocultural y cosmovisión de nuestros pueblos

En Chiapas casi el 30% de la población habla alguna lengua indígena, de los cuales, el 14%  no habla español. A pesar de ello, la Ley del Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) no está disponible en alguna de las 12 lenguas indígenas que predominan en la entidad, excluyendo de esta manera a más de un millón de Chiapanecos en el combate de la corrupción.

Además de lo anterior, la información que proporciona el SEA sobre sus avances no es accesible para las comunidades indígenas, pues no hay información disponible de este sistema en alguna lengua indígena; y para empeorar su situación, en caso de que sean víctimas de un acto de corrupción, enfrentan un camino tortuoso en el proceso de denuncia-investigación, puesto que la entidad sólo cuenta con 107 traductores certificados por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), dejando a las comunidades indígenas en un estado de indefensión ante el sistema de justicia.

Kintiltik es una organización civil que, desde 2006, ha trabajado de la mano con comunidades indígenas, particularmente en los municipios de Las Margaritas, San Andrés Larrainzar, San Cristóbal de las Casas y Salto de Agua. Desde el punto de vista de la organización, el combate a la corrupción en Chiapas enfrenta dos retos: el primero, la desinformación de la población indígena sobre qué es y cómo funciona el SEA; el segundo, en palabras de David Ruiz, director de Kintiltik, “la poca sensibilidad [del gobierno que] se traduce en hermetismo y falta de voluntad” por incluir a estas comunidades en la lucha anticorrupción.

Para hacer frente a estos retos, Kintiltik ha tenido como eje primordial de su trabajo la pertinencia cultural, es decir, que se reconozca, respete y valore los usos y costumbres de los pueblos indígenas en el marco del SEA. 

Así, una de las primeras acciones que realizaron fue fortalecer sus conocimientos y capacidades para combatir la corrupción, por lo que tomaron cursos para entender mejor el fenómeno, conocer cuál es el estatus de su SEA y qué herramientas puede usar la sociedad civil para atacar este problema. A estas sesiones de capacitación invitaron a representantes del “Concejo Popular de Pueblos Indígenas y Campesinos”.

Otro de sus logros ha sido la postulación y posterior aceptación de María de Lourdes Pérez Enríquez, indígena tzeltal-tzotzil como integrante de la Comisión de Selección del Comité de Participación Ciudadana del SEA. Logrando que el SEA de Chiapas sea el primer Sistema local del país con un integrante indígena.

Actualmente, Kintiltik evalúa las áreas de riesgo de corrupción en la implementación del Programa de Infraestructura Indígena, apoyándose de testimonios tanto de servidores públicos como de los beneficiarios del programa en las comunidades de Bachén y Santa María.

Históricamente, la población indígena en México ha sido excluida y discriminada. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS), 24.2% de la población indígena declaró haber sido discriminada por algún motivo o condición personal en los últimos 12 meses. El Sistema Nacional Anticorrupción y los SEA no deben reproducir prácticas discriminatorias y les corresponde convertirse en un ejemplo de inclusión. Para ello se requiere conocer el contexto histórico, social y cultural de las comunidades, y proponer prácticas de combate a la corrupción que respeten sus usos y costumbres.

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