Ethos documenta en Yucatán los obstáculos que enfrentan las trabajadoras del hogar

miércoles, 24 de junio de 2026

Por: Ethos

En México, la formalización del trabajo del hogar avanza a ritmos desiguales. Para conocer cómo se vive este proceso en Yucatán, Ethos realizó trabajo de campo en Mérida y conversó con Raquel Aguilera, codirectora de Jade Proyectos Sociales, una organización que brinda acompañamiento legal y psicológico integral a trabajadoras del hogar.

El trabajo del hogar en la región está profundamente marcado por la identidad indígena y la movilidad. De acuerdo con Jade Proyectos Sociales, entre el 60% y el 80% de las trabajadoras acompañadas por la organización en Yucatán son mujeres mayas. Muchas de ellas se trasladan desde Campeche o desde comunidades rurales ubicadas a dos o tres horas de Mérida para trabajar en la capital, lo que suma barreras económicas, territoriales y culturales a condiciones laborales ya precarizadas.

Como parte de este análisis, Ethos revisó información obtenida mediante solicitud de transparencia sobre los procesos de conciliación laboral en el estado. De 2021 a la fecha, se han ingresado 112 expedientes vinculados con trabajadoras del hogar en el Centro de Conciliación Laboral del Estado de Yucatán. En el 61% de los casos, el proceso concluyó con la firma de un convenio, lo que muestra que el nuevo sistema puede ofrecer respuestas más rápidas cuando las trabajadoras cuentan con información y acompañamiento.

Sin embargo, los datos también revelan límites importantes. El 27% de los expedientes, quedaron “sin ratificar”, lo que sugiere abandono del proceso antes de concretarse. Según Raquel, esto ocurre porque las audiencias pueden ser intimidantes, especialmente cuando las personas empleadoras envían a sus abogados en su lugar. Además, muchas trabajadoras no pueden sostener un proceso institucional prolongado porque necesitan encontrar rápidamente otro ingreso.

El trabajo de campo de Ethos también permitió identificar una preocupación central: la justicia laboral suele reducirse a un pago económico. Aunque algunos convenios alcanzaron montos de entre 10 mil y 48 mil 571 pesos, otros registraron cantidades mínimas, como 120, 225 o 350 pesos. Esta disparidad evidencia que muchas trabajadoras aceptan pagos simbólicos para cerrar el conflicto, sin que exista una reparación integral por posibles violencias, discriminación, acoso o daño moral.

Frente a este panorama, Jade Proyectos Sociales plantea que la justicia laboral para las trabajadoras del hogar no puede limitarse a la firma de un convenio o al pago de una cantidad económica. Para avanzar hacia una reparación integral con pertinencia cultural, la organización propone que el gobierno estatal fortalezca los Centros de Conciliación con protocolos que atiendan el daño moral y las violencias psicológicas, además de establecer medidas para equilibrar los procesos, como exigir la presencia física de las personas empleadoras en las audiencias y evitar que deleguen toda la responsabilidad en sus abogados.

También plantea acciones preventivas, como capacitación obligatoria para personas empleadoras que vulneren derechos laborales y campañas informativas en idioma maya, colocadas en espacios estratégicos como el transporte público que utilizan las trabajadoras que viajan desde comunidades rurales. El trabajo de campo realizado por Ethos en Yucatán muestra que el reto no es solo agilizar los procesos laborales, sino construir una justicia capaz de reconocer las desigualdades, las violencias y las barreras culturales que enfrentan las trabajadoras del hogar.