Integrar la perspectiva de género en la gestión de riesgos es clave para reducir desigualdades en desastres: Mónica Corona

martes, 6 de enero de 2026

Por: Ethos

Los desastres no afectan a todas las personas por igual, sino que amplifican desigualdades preexistentes, especialmente para mujeres, niñas y poblaciones históricamente excluidas, expresó Mónica Corona, directora de Inclusión y Desarrollo Sostenible en Ethos, en una plática organizada por el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), 

Ante esta situación, enfatizó la necesidad de integrar la perspectiva de género e interseccionalidad en la gestión integral de riesgos de desastres en México. “Hay factores como los roles de género, la carga desproporcionada de cuidados, la informalidad laboral y la discriminación estructural que incrementan los riesgos y dificultan la recuperación tras una emergencia”, dijo.

Para ejemplificar esta situación, compartió algunos resultados de la investigación conjunta realizada por Ethos y el CENAPRED sobre la gestión integral de riesgos de desastres que analiza el impacto del Huracán Otis en Acapulco, donde los datos muestran que muchas mujeres enfrentaron mayores obstáculos para acceder a apoyos, recuperar sus medios de vida y recibir atención en salud. 

“Tras Otis, el 45.5% de las mujeres no pudo conseguir productos de gestión menstrual, por ejemplo. Y la cifra se eleva a un alarmante 53.2% en el caso de las mujeres afromexicanas, evidenciando una intersección de vulnerabilidades. Además, solo el 53.9% de las mujeres que necesitaron atención médica pudieron acceder a ella”, detalló. Además, señaló que se documentaron problemáticas como el aumento de la violencia de género, deficiencias en las condiciones de los refugios temporales. 

La integración de la perspectiva de género en México, precisó Mónica Corona, enfrenta desafíos que van desde la invisibilidad normativa hasta la deficiencia de la información y las fallas operativas. Aunque algunas dependencias del sector social cuentan con mandatos explícitos para incorporar el enfoque de género, los órganos responsables de la coordinación y la respuesta operativa ante desastres carecen de lineamientos claros, lo que puede derivar en respuestas “ciegas al género” en momentos críticos.

Asimismo, enfatizó la falta de datos desagregados por sexo, edad, etnia y otras variables, lo que limita la capacidad de las autoridades para identificar vulnerabilidades específicas y diseñar políticas públicas más efectivas. A ello se suma la baja participación comunitaria en tareas de prevención y protección civil, particularmente de mujeres, pese a su conocimiento del territorio y de las necesidades locales.

También destacó que integrar la perspectiva de género e interseccionalidad no es solo una cuestión de derechos, sino una condición para mejorar la eficacia de la gestión del riesgo, reducir la violencia y fortalecer la resiliencia comunitaria. 

Entre las recomendaciones que compartió se encuentran la institucionalización de la participación de mujeres en comités de protección civil, la adecuación de refugios seguros y dignos, la incorporación del trabajo de cuidados en la recuperación y la capacitación del personal de respuesta en derechos humanos e inclusión.

Finalmente, Mónica Corona subrayó la importancia de la colaboración entre instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil y academia para generar evidencia, fortalecer capacidades y avanzar hacia una gestión de riesgos más justa, incluyente y sostenible.