La industria indumentaria en México enfrenta precarización laboral y brechas de género estructurales

martes, 10 de febrero de 2026

Por: Ethos

La industria indumentaria es un sector clave por su peso económico y por la cantidad de personas que emplea; sin embargo, también presenta altos niveles de precarización laboral, informalidad y opacidad que afectan de manera diferenciada a las mujeres trabajadoras, quienes conforman una parte significativa de la fuerza laboral del sector, particularmente en la industria de la confección.

Así lo expresó Mónica Corona, directora de Inclusión y Desarrollo Sostenible en Ethos, durante la presentación del documento «La industria indumentaria en México: una mirada a la situación de los derechos humanos laborales desde un enfoque interseccional y de rendición de cuentas empresarial», elaborado por el Proyecto de Derechos Económicos Sociales y Culturales A.C. (ProDESC), que se llevó a cabo en el marco del Foro de la OCDE 2026 sobre la industria indumentaria y del calzado.

Durante su intervención, Mónica Corona, representando al consorcio UNIDAS (integrado por ProDESC, Fundación Avina, Oxfam México y Ethos, así como mujeres trabajadoras de sectores caracterizados por la informalidad y la precarización laboral) señaló que la precarización laboral en la industria indumentaria no es un fenómeno accidental, sino estructural, como lo documenta el informe de  ProDESC. 

Esta situación, explicó, es resultado de un modelo productivo que ha favorecido la tercerización, la desregulación de las condiciones de trabajo y la reducción de costos mediante el uso intensivo de mano de obra de bajo salario. En particular, la confección de prendas concentra la mayor parte del empleo y es la actividad más intensiva en trabajo dentro de la cadena.

Dicho modelo productivo, añadió, tiene un impacto diferenciado en las mujeres. La feminización del sector de la confección se asocia a mayores niveles de informalidad y a una exposición diferenciada a riesgos laborales físicos, reproductivos y psicosociales, que con frecuencia no son reconocidos por los marcos normativos ni por los mecanismos tradicionales de debida diligencia empresarial.

En este contexto, subrayó que desde UNIDAS se tiene claro que los mecanismos de debida diligencia y responsabilidad empresarial deben incorporar una perspectiva de género para reconocer y atender estas desigualdades. No es posible avanzar hacia condiciones de trabajo digno sin considerar las experiencias y necesidades de las trabajadoras que sostienen las cadenas productivas.

“Uno de los hallazgos que comienza a emerger con mayor claridad en las entrevistas y grupos que hemos realizado es que muchos de los riesgos diferenciados que enfrentan las trabajadoras del sector textil y de la confección están vinculados con la carga desigual del trabajo de cuidado y reproducción. Este será uno de los ejes del próximo informe de UNIDAS, ya que se trata de una dimensión que con frecuencia se deja de lado”, compartió.

Para cerrar, se destacó que una debida diligencia verdaderamente transformadora en la industria indumentaria requiere reconocer que la precarización laboral y la feminización del sector no son neutras al género ni homogéneas. Incorporar estos elementos es indispensable para avanzar hacia marcos más eficaces de regulación, políticas públicas y prácticas empresariales que garanticen condiciones de trabajo digno para quienes integran esta industria.

En el evento participaron también Verónica Rodríguez, de Fundación Avina; Marianela Fernández, de Oxfam México; Bety Ávalos, de la Colectiva de Mujeres Rosa Luxemburgo de Ciudad Juárez, Chihuahua; y Mercedes Ramírez, de ProDESC.