¿La competencia política y alternancia acaba con la corrupción?

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¿La competencia política y alternancia acaba con la corrupción?

Por: Luis Martínez para Animal Político

En este mes tuvimos una guerra mediática sobre la corrupción: por un lado, un segundo hermano del presidente fue exhibido en video recibiendo dinero en efectivo y, por otro, la Fiscalía General hizo pública la vinculación a proceso contra el Secretario de Economía del sexenio anterior.

Esa lucha de acusaciones en algunos espacios mediáticos fue tomada como positiva, pues existe la idea popular de que, en un supuesto donde todos son corruptos, si tanto el oficialismo como la oposición se acusan unos a otros, se incentiva a que “los corruptos del pasado sean castigados por los corruptos en el poder” y este ciclo se repita hasta limpiar las instituciones; o sea, el combate a la corrupción se dará por mera estrategia electoral. Sin embargo, esta tesis es equivocada y sobre-simplifica el enorme problema de corrupción que hay en el país.

En este texto hablaré sobre por qué, tanto en teoría como en la práctica, la competencia política y la alternancia no son un método efectivo para acabar con la corrupción, sino que la empeoran.

Durante los últimos años, el uso electoral del combate anticorrupción se ha vuelto cada vez más algo cotidiano en las campañas políticas y tenemos ejemplos muy claros como los de Yunes en Veracruz, Corral en Chihuahua o el Bronco en Nuevo León, cuyas campañas electorales se centraron en enjuiciar a un exgobernador de un partido rival a ellos. Sus discursos fueron tan bien recibidos por la ciudadanía que los tres fueron electos y (al menos en algún momento) los exgobernadores en cuestión pisaron la cárcel.

Sin embargo, estos gobiernos, pese a ser electos gracias al voto de castigo, serán recordados irónicamente por sus escándalos de corrupción: las broncofirmas1, el caso Xtreme Sports2 en Chihuahua y en el caso de Yunes, carpetas de investigación abiertas en su contra.3 Y para empeorar el asunto, de esos gobernadores que pisaron la cárcel, uno tuvo una sentencia muy pequeña, otro no fue detenido en México y el último ya está en libertad.

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