La desigualdad financiera en nuestro país

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La desigualdad financiera en nuestro país

Por: Miguel Ángel Santibáñez para Animal Político

¿Qué harías si supieras que las mujeres reciben menos créditos porque no tienen ingresos fijos y porque un gran número de ellas trabajan en la informalidad, debido a que son responsables de las tareas del hogar y del cuidado de los hijos y se ven obligadas a buscar empleos flexibles? Desafortunadamente esta es la historia de muchas mujeres mexicanas, como se muestra en el estudio “El Crédito en México: productos, instrumentos y evolución”1, realizado por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Pero, ¿por qué es importante tener acceso a los servicios financieros? La respuesta es muy clara, ya que estos permiten potenciar la calidad de vida de las personas, aminorando la pobreza e impulsando su desarrollo. Su impacto es tal, que diversos especialistas los han colocado como elementos preponderantes que ayudan a cumplir siete de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Desafortunadamente nuestro país está lejos de alcanzar la equidad financiera. Esta brecha se incrementa si hablamos de mujeres indígenas, desempleadas o con empleos informales. Por eso necesitamos exigir al gobierno la creación de políticas públicas inclusivas y solicitar al sector privado su participación para que las mujeres accedan a estas herramientas financieras.

La brecha de género en el financiamiento es tal que los hombres reciben más créditos formales (seis puntos porcentuales más) que las mujeres. Asimismo, el 38% de los hombres accedieron a créditos informales contra el 29% de las mujeres. Esto quiere decir que un gran porcentaje de las mujeres tuvieron que pedir dinero prestado a familiares, amigos o conocidos, casas de empeño o una caja de ahorro. Lo malo de este tipo de financiamiento es que no cuenta con alguna regulación o supervisión. Además, las mujeres que accedieron a una caja de ahorro, tienen un crédito que en muchas ocasiones se vuelve impagable por las elevadas tasas de interés.

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