La obsoleta visión del combate a la pobreza en México

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La obsoleta visión del combate a la pobreza en México

Por: Liliana Alvarado para El Economista

De acuerdo con el presidente Andrés Manuel López Obrador, una de sus prioridades consiste en mejorar la vida de los más pobres. Al inicio de la presente administración, había cierta expectativa por ver qué cambios haría en el diseño de la política social y cómo su aproximación a este fenómeno pudiera ser distinta o incluso mejor de la que tuvieron los políticos que lo antecedieron.

Los datos muestran que al momento de tomar posesión (2018), en México el 48.8% de personas estaban en situación de pobreza por ingreso y 16.8% en pobreza extrema. La realidad es que, desde 2008, los niveles se mantuvieron relativamente constantes. Esto demuestra que, durante diez años, no se implementó una política social de gran calado que hubiera dado como resultado un avance significativo en la materia.

No cabe duda de que las expectativas en el presidente eran altas, pues al inicio dejó ver que no habría espacio para la corrupción, clientelismo o discrecionalidad en el manejo de los programas sociales. Con el paso del tiempo, ha quedado claro que este gobierno no tiene una estrategia de combate a la pobreza que diste de las anteriores. Al igual que otros gobiernos que tuvieron resultados poco alentadores, el de AMLO se ha basado en el otorgamiento de programas de transferencias en efectivo como Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro, los cuales otorgan a los beneficiarios $5,000 y $4,310 pesos mensuales respectivamente.

Desafortunadamente, el problema se ha agravado a causa de los efectos económicos derivados de la pandemia por el Covid-19. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), se estima un aumento de entre 8.9 y 9.8 millones de personas con ingreso inferior a la línea de pobreza por ingresos, y de entre 6.1 y 10.7 millones de personas con ingreso inferior a la línea de pobreza extrema. Lo anterior representaría una nueva cifra de 56.7% personas en pobreza por ingreso y un 25.3% en pobreza extrema por ingresos, equivalente a 7.9 y 8.5 puntos porcentuales adicionales a los niveles reportados en 2018.

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