La regla fiscal en México y sus pobres resultados

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La regla fiscal en México y sus pobres resultados

Por: Alejandro Alegría Matus para Animal Político

Para Joost Draaisma, “la regla fiscal y los Consejos Fiscales han sido arreglos institucionales adoptados en las últimas décadas para mitigar una tendencia hacia mayores déficits fiscales y niveles de deuda pública”1. La importancia de las reglas fiscales consiste en que limitan la discrecionalidad de los gobiernos en el manejo de los agregados fiscales: ingresos, gasto, balance y deuda públicas. Durante las últimas décadas se han diseñado diferentes tipos de reglas fiscales para incidir en cada uno de esos agregados fiscales. La modalidad más avanzada es la denominada “regla fiscal de balance estructural”, la cual hace que la política fiscal funcione de manera contracíclica –se opone al ciclo económico para generar ahorros en los buenos tiempos que puedan ser gastados en los difíciles; justo como los actuales.

La primera regla fiscal implementada en México fue de balance presupuestario y nació junto con la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LFPRH), promulgada en 2006. En 2014 se reformó la LFPRH para añadir un nuevo componente a la regla fiscal. Entonces, la Secretaría de Hacienda afirmó que la regla fiscal de México funciona como las reglas fiscales más avanzadas, es decir, como una regla fiscal de balance estructural. Sin embargo, el desempeño de los agregados fiscales la contradice.

En cuanto a los ingresos públicos se observa que cuando se obtuvieron cuantiosos ingresos petroleros no se ahorró mucho (en 2018, el Fondo de Estabilización de lngresos Presupuestarios (FEIP) tenía un saldo de 279 mil 770 mdp; para 2021 cuenta sólo con 9 mil 498 mdp). Pero una vez que el auge petrolero terminó, se recortó el gasto público, lo que significó implementar medidas procíclicas, lo cual no sucedería si hubiera una verdadera regla fiscal de balance estructural en funcionamiento.

En cuanto al gasto público, este ha presentado una tendencia creciente, pero el gasto que se ha elevado es en su mayoría corriente, asociado con salarios, materiales y suministros y servicios generales, mientras que la inversión pública cae sistemáticamente, lo cual confirma que el camino fácil para los gobiernos es reducir la inversión pública en tiempos difíciles.

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