Los sistemas alimentarios ante el cambio climático

EthosNoticias y Eventos

LOS SISTEMAS ALIMENTARIOS ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO

La transformación de los sistemas alimentarios es tan importante como la transición energética para poder salvar al planeta del cambio climático. Por ello, como parte de la serie de webinarios El Futuro de la comida, donde se tratan los temas más relevantes de los sistemas alimentarios en México y América Latina, se realizó el conversatorio «Sistemas alimentarios y cambio climático: mitigación y adaptación», coorganizado por Ethos Laboratorio de Políticas Públicas y el Centro Transdisciplinario Universitario para la Sustentabilidad (Centrus) de la Ibero. 

Participaron los especialistas Margarita Caso, del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC); Gonzalo Chapela, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conabio); Dilia Meza, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP); Oscar Ramírez, de la Sociedad Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ México), y Eduardo Quintanar, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU Medio Ambiente).

José Luis Chicoma, Director de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, quien fue moderador junto con María Zorrilla, del Centrus-Ibero, dio la bienvenida y mencionó que estamos viviendo momentos críticos en el combate al cambio climático. “Sin cambios radicales en cómo producimos y cómo consumimos nuestros alimentos, no vamos a poder salvar nuestra biodiversidad y nuestro planeta se calentará mucho más allá de lo que se puede controlar, destruyendo ecosistemas; también nuestra forma de vida actual”, dijo.

María Zorrilla mencionó mientras tanto que, en los últimos años, México ha tenido una importante labor coordinada entre varios organismos para poder visibilizar la importancia de los sistemas alimentarios, pero esto no ha sido siempre así, pues fue complicado lograr que se incluyera el tema de adaptación al cambio climático en la agenda política, debido a que la mitigación opacaba a los demás temas.

La Coordinadora General de Adaptación al Cambio Climático del INECC, Margarita Caso, dijo que, de acuerdo con la sexta publicación nacional desarrollada por ellos, uno de los sectores más amenazados por el cambio climático es el agrícola, las actividades relacionadas con la producción de alimentos que dependen mucho del clima, y dado el contexto que tenemos, de grandes desigualdades económicas, esto, si bien afecta a todos, afectará primero a los más vulnerables.

Explicó que en las contribuciones nacionales determinadas, conocidas como NDC, que son los esfuerzos que compromete cada país para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y para adaptarse a los impactos del cambio climático, ahora se consideran cinco ejes, entre los que se incluye la seguridad alimentaria y sistemas productivos resilientes, respecto a lo cual se están planteando acciones que impulsen prácticas sostenibles: la agroecología, la conservación de recursos genéticos nativos, la prevención y atención de plagas, el fomento de mecanismos de financiamiento para el sector, entre otros. Con ello, dijo que hay una gran oportunidad de reducir los impactos del cambio climático en la seguridad alimentaria.

Gonzalo Chapela, especialista en políticas públicas del proyecto de Biodiversidad Mexicana de la Conabio habló sobre la importancia de la biodiversidad frente al cambio climático, y resaltó que precisamente en las respuestas adaptativas de la evolución se encuentra la solución. En el caso de México, señaló que tenemos alrededor de dos millones y medio de unidades de pequeños productores, sobre todo en diferentes condiciones ambientales, a veces muy contrastantes que forman un enorme laboratorio cotidiano de producción, de respuestas adaptativas.

Y comentó que Conabio resguarda el mayor acervo de información del país y muy probablemente de América Latina. “Existe cartografía sobre la distribución de las colectas de todo tipo de organismos en el país, pero no solamente de la identificación de los lugares, sino también la interacción geomática de las condiciones ambientales en las que se están reproduciendo, lo cual para el uso de la biodiversidad resulta de la mayor importancia”, expresó.

Otro tema importante es la producción de alimentos, particularmente la ganadería, una actividad primaria que también puede conjuntarse con la conservación de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático, como expuso Dilia Meza, quien afirmó que básicamente hay mucha documentación a nivel mundial sobre cómo se pueden llevar a cabo prácticas ganaderas conservando el ecosistema.

“Hay otra modalidad de ganadería, que en este caso sería el pastoreo racional, que utiliza los elementos que se encuentran en el ecosistema; es un poco asemejando lo que hacían las manadas en el pasado, en la época de la prehistoria, cuando tenían bastante espacio. Es ingresar al ganado a pastorear ciertas parcelas y estarlas moviendo, es decir, que el impacto que tiene la pisada del animal, el excremento, la orina, hay un proceso de regeneración, contemplando el elemento de la lluvia”. 

Explicó que lo anterior aumenta el elemento de la biodiversidad endémica y lejos de tener emisiones de gases de efecto invernadero, la misma ganadería pudiera servir para tener sumideros de carbono. En todo el norte del país, Sonora, Chihuahua, se encuentran iniciando estos procesos. Lo que le preocupa, mencionó, es el acompañamiento científico que tienen los ganaderos, que vienen de una ganadería tradicional a esta modalidad, o saber que realmente es un proceso empírico y que ellos solos han visto cómo se regeneran los pastizales.

El asesor principal del proyecto Integración de la Biodiversidad en la Agricultura Mexicana de la GIZ, Óscar Ramírez, consideró que hay 5 elementos que se deben retomar dentro de las políticas y los programas operativos del sector agrícola: la regulación de los fertilizantes; la regeneración de los suelos; el fomento y la facilitación de cadenas de valor locales; la promoción de buenas prácticas, como el corte verde de la caña de azúcar; y el tema del desperdicio, de la merma en las actividades agrícolas y en el consumo de los alimentos.

“En el caso del nuevo programa de trabajo post 2020, la integración de la biodiversidad de los sectores productivos está siendo uno de los elementos más importantes a impulsar, y es justamente ahí en donde debemos de incidir y de trabajar, por un lado está toda la acción conservacionista, pero por otro lado es cómo ayudamos a los actores productivos a identificar y atender este tipo de temas”, precisó. 

Por su parte, Eduardo Quintanar, coordinador de la iniciativa AgriFood México, de la Oficina del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, habló sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con el hambre. Puntualizó que el contexto en México es de más de 20 millones de personas que no alcanzan una dieta suficiente. Coincidió con Oscar Ramírez en que hace falta la integralidad en políticas públicas sobre el tema, desde los insumos, la producción, el transporte, hasta el consumo y los desechos.

Al respecto, dijo que desde AgriFood tienen un enfoque de capital humano, social, natural y producido, cómo se interrelacionan, cuáles son los flujos, cuáles los impactos y así tener modelos más completos y que den más luces para avanzar en cumplir o, por lo menos, hacer las brechas menos grandes en términos de cumplimiento de los ODS.

También mencionó el tema de las dietas. “Se promueven dietas saludables o dietas mejores, pero estas, de acuerdo con los análisis que hay en los ODS, son mucho más caras, son mucho menos asequibles para las personas. Hay que tener una visión también de ODS de una manera más integral, en donde seguridad alimentaria tiene que ver con cambio climático, con educación, con consumo responsable, con agua, es una manera de empezar a transitar para otras formas de resolver los problemas y ver que están conectados”, precisó.

 

El futuro del impacto de los sistemas alimentarios en el cambio climático.

Pero ¿cuál es la situación y qué retos enfrentamos en materia de sistemas alimentarios y cambio climático? 

Margarita Caso precisó que ha habido grandes avances en adaptación al cambio climático en el país en los últimos años por muchas instituciones, gobiernos locales y OSC. Además, refirió que en el INECC hay avances en la caracterización de la vulnerabilidad con el Atlas Nacional de Vulnerabilidad al Cambio Climático, y tienen experiencias en el diseño, implementación de acciones de adaptación y en el monitoreo y evaluación de la adaptación.

Sobre los retos, resaltó el hecho de generar más información científica para tomar mejores decisiones y la coherencia entre convenciones internacionales, entre políticas públicas. “Todos se refieren a implementar acciones, pero estas acciones se implementan en un mismo territorio, es fundamental que sean coherentes para que se apoyen y para que se magnifiquen los beneficios en el territorio y a las comunidades humanas”, sugirió. 

Pero compartió que la buena noticia es “que las prácticas de producción sostenibles como la agroecología son perfectamente congruentes con la mitigación de gases y compuestos de efecto invernadero y con la adaptación al cambio climático, es decir, el sistema agroalimentario ofrece oportunidades importantes para la mitigación del cambio climático. Y es muy importante considerar y ser conscientes de que el desarrollo, para que sea sostenible, tiene que considerar que el clima está cambiando”. 

Desde la perspectiva de Gonzalo Chapela vamos bien en algunas cosas: hay instituciones, un marco normativo, tenemos experiencias sobre todo locales en los diferentes ramos: en la ganadería regenerativa, en silvicultura reconocida mundialmente, en experiencias locales de agricultura sostenible e incluso en relación con cuestiones de financiamiento de bonos de carbono, y hay que aprovechar estas oportunidades. Pero también consideró que tenemos una agenda urgente; entre otros temas, una transición energética, fertilizantes, agricultura climáticamente inteligente, la reducción de desperdicios, el agua y la investigación pública.

Para Dilia Meza, como país tendremos que fomentar aquellas prácticas que signifiquen regeneración para el ecosistema. “Si yo tengo una agricultura, una ganadería que viene propiciando mejoras, obviamente tendría que ser fomentada, y el investigador es quien va a dar la pauta para establecer qué tanto se está regenerando el ecosistema”. Y afirmó que como seres humanos debemos ser conscientes de lo que hacemos, cómo analizamos de manera sistémica nuestro sistema alimentario y volver la vista hacia lo local.

Oscar Ramírez opinó que hay cosas buenas, como el marco regulatorio, específicamente la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, que es muy avanzada y se debe ir más allá en la implementación. Y mencionó que hay esfuerzos a nivel de los gobiernos estatales en relación con el tema: Hidalgo ya tiene una estrategia de integración de la biodiversidad del sector agropecuario al forestal y acuícola pesquero, mientras que Yucatán, Oaxaca y Puebla tienen avances al respecto. 

“La otra cuestión, dijo, es que tanto la biodiversidad como la agricultura no son solamente víctimas del cambio climático, si no que en ellas también está la solución, gran parte de la solución a este tema. En particular quisiera referir esto y creo que es grande el reto, pero que existen las herramientas y si hay voluntad política, lo podríamos enfrentar”.

Finalmente, Óscar Quintanar mencionó que hay muchas experiencias de gente que busca hacer cosas distintas desde organizaciones de la sociedad civil, del sector privado, lo que falta es identificar y conocer qué están haciendo y articularlas: articular academia, sociedad civil, sector privado, etcétera. “México tiene grandes experiencias, pero quizás también habría que vincularlo con otros temas como la salud, educación, innovación tecno-científica y, sobre todo, también con consumo”.

 

 

El webinario completo «Sistemas alimentarios y cambio climático: mitigación y adaptación» está disponible en Youtube

La serie de webinarios «El futuro de la comida» continuará cada viernes a las 10 de la mañana, para conversar sobre los retos de los sistemas alimentarios con especialistas de México y América Latina.

Contenido Relacionado