No hay policías, pero sí mucho dinero

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06 de enero, 2018 | Por: Siempre! Presencia en México

 De acuerdo a Dalia Toledo, investigadora de Ethos y coordinadora del estudio Descifrando el gasto en seguridad pública, el presupuesto destinado a este rubro se ocupa más en mantener a la Policía Federal en las calles que en formar policías locales profesionales.

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En el marco de la discusión por la Ley de Seguridad Interior, uno de los temas que se han quedado en el tintero es el de la creación de cuerpos policiacos que contribuyan a la seguridad pública y a la prevención del delito, algo que no se ha llevado a cabo pese al dinero que hay disponible para estos asuntos en los presupuestos federal y estatales.

Lo anterior considerando que de la ley recientemente aprobada se desprende que las Fuerzas Armadas no sustituirán a la policía ni al ministerio público. Pero desde 2007, año en que el presidente Felipe Calderón ordenó la intervención del Ejército para atender la problemática asociada al narcotráfico en Michoacán —su estado natal—, el problema de la inseguridad pública no ha disminuido y los indicadores se mantienen en niveles alarmantes.

De acuerdo a Dalia Toledo, en entrevista con Siempre!, investigadora de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas y coordinadora del estudio Descifrando el gasto en seguridad pública, el presupuesto destinado a este rubro se ocupa más en mantener a la Policía Federal en las calles que en formar policías locales profesionales.

Nuestro otro entrevistado Juan Pablo Becerra Acosta, periodista de Milenio, quien ha dado a conocer mediante sus coberturas la realidad que viven comunidades asoladas por la violencia, confirma la necesidad de contar con policías profesionales de acuerdo a los testimonios que ha difundido en sus notas.

El cuello de botella en la inseguridad

El estudio que realizó Ethos encontró, como parte de sus conclusiones, que en nuestro país sólo hay un 4.5% de sentencias condenatorias, lo que representa una impunidad cercana al 95%. “Estos resultados pueden deberse, entre otros factores, al poco personal dedicado a la procuración y administración de justicia. En México sólo existen 3.2 agencias del Ministerio Público y 7.5 agentes por cada 100 mil habitantes. Así, la procuración y administración de justicia pueden ser un cuello de botella para el Sistema Nacional de Seguridad Pública”.

Dalia Toledo explicó a Siempre! El panorama de las policías en nuestro país: “comparando con la OCDE, México se ubica como uno de los países con más policías por cada 100 mil habitantes, 387 policías por cada 100 mil habitantes cuando el promedio en la Organización es de 297, estamos muy por encima, pero una de las conclusiones es que se ha apostado a una policía cada vez más grande, con más elementos, no obstante estos cuerpos policiacos tienen capacidad de prevención y persecución limitadas, porque uno de los resultados que hemos visto es el incremento en la violencia, la corrupción en los agentes y esto deriva a una de nuestras recomendaciones: necesitamos un cuerpo policiaco cada vez mayor, pero con otras condiciones”.

De acuerdo a la investigadora, es necesario —para contar con mejores cuerpos policiacos—, apostar a la profesionalización “algo que no se está viendo en la Ley de Seguridad Interior, que va a pasar con la policía y, también, generar una serie de candados porque es importante el aumento salarial que ha recibido la Policía Federal en los últimos años, pero necesitamos blindar a este cuerpo de cualquier incentivo que pueda ofrecer el crimen organizado, pues no sólo es el sueldo sino también un servicio profesional de carrera que le permita crecer y desarrollarse, prestaciones para las familias de los policías, es un paquete”.

En contraste, refirió nuestra entrevistada, el panorama para los cuerpos que atienden la seguridad pública en el ámbito estatal y municipal es diametralmente opuesto a lo que se detalla de la Policía Federal.

“Existen muchos datos que muestran que las policías a nivel local no sólo están mal pagadas, hay agentes que ganan al mes 2 mil 500 pesos, sino que también tienen muchas debilidades en comparación con la Policía Federal. Nuestro mapeo se centró más en el gasto federal, pero sí, las policías locales tienen peores condiciones que ésta”, explicó Dalia Toledo.

La diferencia con lo que tiene, en el ámbito presupuestal, la Policía Federal con los cuerpos locales a abismal, según los datos que proporcionó la investigadora de Ethos.

“En lo que respecta a policías uno de nuestros hallazgos, de todo lo que invierte la federación —más de tres cuartas partes de lo que se invierte es federal y de éste, 60% se destina a la Policía Federal—, tiene que ver con que tenemos una Policía Federal cada vez más grande y mejor pagada. Creció 275% entre 2006 y 2015, con un aumento salarial de 30% entre 2010 y 2015, esto comparado con otros países de la OCDE, por ejemplo, nos indica que tenemos uno de los cuerpos policiacos más grandes y mejor pagado”.

Dalia Toledo compartió con Siempre! el problema que se tuvo en la elaboración del estudio, debido a la falta de información sobre las policías locales, algo que impide contar con análisis que permitan emitir recomendaciones para mejorarlas.

“A nivel federal es fácil encontrar información, tenemos a nuestra disposición el número de elementos, sueldos, todo esto está disponible en transparencia presupuestaria o en la cuenta pública. Se puede ver cuantos elementos hay, de que rango, cuánto se les paga por año. A nivel local no es así y es el impedimento para hacer un análisis más profundo, no hay estadísticas acerca de cuantos elementos hay, cuanto se les paga, cuales son las condiciones bajo las que trabajan. Ha habido algunos esfuerzos de organizaciones civiles, pero no son oficiales, se ha tratado de hacer diagnósticos acerca de las policías locales, pero no existe un instrumento para recabar esa información”.

Finalmente, nuestra entrevistada compartió con este medio las repercusiones que tuvo la investigación que coordinó, al comentar que “hicimos un llamado con actores de la sociedad civil, tuvo buena recepción y recopilamos algunas recomendaciones, a nivel gobierno no hubo alguna reacción al trabajo”.

(Puede consultar el estudio al escanear el código que viene en la página de inicio de este reportaje en la versión impresa o al final del mismo en nuestro portal de Internet).

Testimonio desde la inseguridad

Juan Pablo Becerra Acosta, reportero de Milenio, ha vivido de cerca la realidad de comunidades asoladas por el crimen organizado. Como reportero, ha cubierto entidades como Tamaulipas, Michoacán, entre otras, mismas que se ubican en los primeros sitios de violencia asociada al crimen organizado.

“Cuando he ido a hacer reportajes en diferentes puntos —Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, Durango—, he encontrado numerosas veces, como está consignado en Milenio, que la gente tiene la necesidad de que esté la Marina o el Ejército en sus pueblos, en sus comunidades o regiones porque de otra manera hay momentos en los que no puede salir, literalmente, a la calle a comprar comida, incluso ha habido momentos en que los programas sociales se suspenden”, relató.

Ese panorama, relata nuestro entrevistado, es una muestra de la falta de seguridad en amplias zonas del país.

“No hay condiciones de seguridad ante la ineficacia, a veces, de las policías municipales porque no tienen cómo combatir a los delincuentes que tienen armas de alto calibre, normalmente son cooptados porque ganan unos cuantos miles de pesos al mes y son cooptadas por las buenas o por las malas. De lo más emblemático es lo que sucedió en Iguala, Coyuca y Huitzuco (con la desaparición de los 43 normalistas). Es una constante que se ha presentado en muchos municipios del país”.

Las vivencias que como reportero ha tenido al cubrir temas relativos a la inseguridad pública, le han mostrado tanto la realidad que viven los propios policías como las comunidades cómplices de la delincuencia.

“Hay análisis que hemos publicados, realizados por el Estado mexicano, en los cuales se describe los cuerpos policiacos que están cooptados, tanto municipales como estatales. La gente tiene necesidad que esté la tropa porque de otra manera está a merced, aunque también es cierto que en algunas ocasiones en diferentes momentos y distintas circunstancias se ha visto beneficiada de las actividades de los criminales”, ejemplificó.

En este sentido, relató que en 2013 encontró en Michoacán un pueblo que participaba en la fabricación de narcóticos, lo cual demuestra que “es un problema muy complejo que pasa, desde mi perspectiva, por la capacitación, la verdadera capacitación, y la formación de cuadros policiales, equipamiento adecuado —llevamos generaciones hablando de lo mismo— y no podemos formar una generación adecuada de policías que estén muy bien pagados”.

Becerra Acosta lamentó que los policías locales no cuentan con prestaciones suficientes tanto para ellos como para sus familias, “porque a los gobernadores les vale madre esto”.

“Cualquier municipio nos muestras las condiciones en las que trabaja cualquier policía municipal. Es una barbaridad lo que gana y la capacitación que recibe, tiene que ver con una cultura de décadas en la que simplemente gente que salía del campo pensaba que iba a ganar unos cuantos pesos más al ser policía y que no tendría problemas, pero después de unos años encontraron una situación de secuestros, extorsiones, narcotráfico como sucede ahora”, describió para completar, “y con esa policía queremos combatir a delincuentes de alto perfil”.

Para Becerra Acosta, en México se ha presentado una situación peculiar en este tema, con dinero mal utilizado y programas mal diseñados, “sólo así me explico que esto haya pasado una y otra vez. En Coahuila se creo un equipo para combatir a criminales de alta peligrosidad, logrando reducir delitos como secuestros o narcotráfico, este ejercicio parecía funcionar, pero cometieron algunos excesos y terminó por ser disuelto, han sido esfuerzos aislados pero no hay una política de Estado para atender este problema, además de que dicen que no hay recursos, pero es un caso de miopía política, porque en Milenio hicimos el cálculo de cuánto se necesitaría para que todos los policías ganaran bien, 60 mil pesos por ejemplo, y encontramos que sí hay recursos, lo que no hay es voluntad política”.

Las cifras de la inseguridad

México Evalúa dio a conocer algunas cifras que nos ayudan a dimensionar el problema:

—23 gobiernos estatales, de un total de 136 administraciones que estuvieron en el poder entre 1997 y 2016, presentan indicios de haber manipulado sus estadísticas de homicidios, de acuerdo con el estudio Cada víctima cuenta: hacia un sistema de información delictiva confiable.

—Entre 3 y 5 horas es el tiempo que tarda la mayoría de los policías en llenar el Informe Policial Homologado, de acuerdo con el informe La cara del sistema de justicia penal, ¿qué le hace falta al policía primer respondiente?

Asimismo, la organización promovió la iniciativa regional en Instinto de Vida, mediante la cual se propone como meta “la disminución de los homicidios de la región en 50% en los próximos 10 años, a partir de propuestas de política pública agrupadas en cinco ejes: unidades especializadas de investigación de homicidios y política criminal; prevención prioritaria; policía orientada a la solución de problemas; mejor calidad y desagregación de información sobre homicidios; programas de desarme y regulación de armas”.

México Evalúa sostiene que “la solución más efectiva contra la violencia es la prevención, un elemento central de cualquier política de seguridad”.

Lo que marca la Ley de Seguridad Interior

De acuerdo al artículo 18 de dicho ordenamiento, “en ningún caso, las acciones de Seguridad Interior que lleven a cabo las autoridades federales conforme a lo previsto en la presente Ley, tendrán por objeto sustituir a las autoridades de otros órdenes de gobierno en el cumplimiento de sus competencias y responsabilidades”, es decir, que la labor de prevención del delito y de procuración de justicia no será realizada por las fuerzas armadas, algo que es reforzado por el artículo 27, el cual indica: “cuando las Fuerzas Armadas realicen Acciones de Seguridad Interior y se percaten de la comisión de un delito, lo harán del inmediato conocimiento del Ministerio Público o de la policía por el medio más expedito para que intervengan en el ámbito de sus atribuciones, limitándose las Fuerzas Armadas a preservar el lugar de los hechos hasta el arribo de dichas autoridades y, en su caso, a adoptar las medidas a su alcance para que se brinde atención médica de urgencia a los heridos si los hubiere, así como poner a disposición de la autoridad correspondiente a los detenidos, por conducto o en coordinación con la policía”.

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