Nuevos impuestos estatales: retos y oportunidades

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Nuevos impuestos estatales: retos y oportunidades

La mayoría de las entidades federativas dependen altamente de las transferencias federales para cumplir con sus obligaciones de gasto, y la disminución de estas pone en riesgo la capacidad de algunos gobiernos subnacionales para financiar las necesidades de su población, situación que se ha visto empeorada por la pandemia, afirmó Liliana Alvarado, directora de Ethos, al presentar el webinario «Nuevos impuestos para un nuevo contexto», del que fue moderadora. 

Por los motivos anteriores, a los que se suma la lenta recuperación económica y una especie de distanciamiento entre estados y federación, al arranque de 2022, algunas entidades federativas decidieron implementar nuevas contribuciones “que los llevarán un pasito adelante en lo que respecta a la autonomía financiera”, les darán cierta holgura en lo que respecta al gasto y representan, desde la perspectiva de nuestra directora, un indicio de madurez en términos fiscales.

Ejemplo de ello es Nuevo León, que echó a andar cuatro nuevos impuestos para proteger al medio ambiente e incrementó la tasa que aplica a los casinos; y Yucatán, con impuestos verdes a la emisión de ciertos gases a la atmósfera y por la emisión de contaminantes al suelo, subsuelo y agua, generados por actividades industriales y agropecuarias. 

¿Qué retos implicó su diseño y su puesta en marcha? Carlos Garza, Secretario de Finanzas de Nuevo León, Olga Rosas Moya, Secretaria de Administración y Finanzas de Yucatán, y Carlos García, Titular del Instituto para el Desarrollo Técnico de las Haciendas Públicas (Indetec), fueron los especialistas de alto nivel que nos compartieron su perspectiva sobre el tema.

Al hablar de estos nuevos impuestos, Carlos Garza destacó que, sin duda, los ingresos son un reto, pero también lo es cuidar el gasto. “Hay gran desorden en muchos rubros que si se controlan y se canalizan de mejor manera, representarían ingresos adicionales para los estados”, dijo, e indicó que en su caso, partieron de la base de quitar subsidios a partir de 2016, cuando eliminaron aquellos que no generaban valor agregado, y eso les generó ahorros por más de 400 millones de pesos anuales.

Pero ¿por qué optar este año por impuestos ecológicos? Expresó que la realidad en Nuevo León es clara: llevan varios años lidiando con el tema del medio ambiente, de manera que más allá de lo recaudatorio, esta política es de orden extrafiscal: buscan que  las empresas corrijan sus procesos de producción para contaminar menos. Además, para no batallar desde el punto de vista legal, indicó que analizaron la evidencia de otros estados y este era un tema que ya había sido avalado incluso por la Suprema Corte en Zacatecas.

Por otro lado, la Secretaria de Administración y Finanzas de Yucatán, Olga Rosas Moya, compartió que ante la disminución de ingresos federales, desde 2019 su entidad trazó una ruta para fortalecer las finanzas públicas a través de la recaudación local, pero con la pandemia, la economía entró en crisis. En Yucatán, explicó, la estrategia para la recuperación se ha fundamentado en tres ejes: eficiencia del gasto, atracción de inversión y mejorar la recaudación local.

Y para asegurar que estos recursos adicionales en el estado estén bien invertidos, la gobernanza es fundamental, precisó. “Creemos que la transparencia, rendición de cuentas y política participativa han sido la palanca para generar confianza”, dijo, por lo que cuentan con un Consejo Consultivo de Presupuesto y Ejercicio del Gasto. También señaló que al diseñar los nuevos impuestos ecológicos, consideraron tres premisas importantes: están dirigidos a empresas con impacto negativo en el medio ambiente; consideran la sustentabilidad y tienen un enfoque redistributivo.

Finalmente, el titular de Indetec, Carlos García, expresó que hay limitaciones que rebasan el deseo de las propias entidades federativas para aprovechar de mejor manera los espacios fiscales, por ejemplo las de tipo legal que condicionan las potestades tributarias de las entidades federativas. “Hay limitaciones tanto de orden constitucional como de la Coordinación Fiscal y hay algunas más de tipo político”, precisó. No obstante, comentó que este año se observa un importante avance a nivel estatal para la recuperación de espacios por una mejor administración de sus fuentes fiscales.

“En suma, entre 26 y 28 entidades federativas hicieron importantes reformas en sus paquetes fiscales, lo cual acusa que hay una preocupación importante por aprovechar de mejor manera su potencial fiscal”, dijo. Y como ejemplo de buenas prácticas, citó al estado de Guanajuato, que tiene una excelente coordinación con sus municipios. Al respecto, explicó que el sistema de coordinación entrelaza los objetivos de las tres haciendas públicas: la nacional, la estatal y la municipal. “En la medida que entendamos que todos somos parte de este proceso, vamos a fortalecer la hacienda pública”, precisó.

Para ver nuevamente el webinario «Nuevos Impuestos para un nuevo contexto», da clic aquí.

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