Propuestas para garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de COVID-19

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Propuestas para garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de COVID-19

Por: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

La producción, distribución y consumo de alimentos ha tenido afectaciones por la pandemia de COVID-19. José Luis Chicoma analiza las mejores alternativas para que la seguridad alimentaria de millones de personas esté garantizada

Durante su exposición en el panel Global Health Crisis Reporting Forum del Centro Internacional para Periodistas (ICFJ), José Luis Chicoma, director general de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas, expuso diversas claves relacionadas con la seguridad alimentaria, amenazada por la pandemia de COVID-19. 

En el mundo, alrededor de 820 millones de personas se iban a dormir sin haberse alimentado correctamente antes de la pandemia, de acuerdo con cifras de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En la situación actual, el panorama podría empeorar con la afectación a las cadenas de producción y distribución de los alimentos. 

José Luis Chicoma, especialista en sistemas alimentarios, señaló los dos aspectos que representan un riesgo para la seguridad de millones de personas. Por un lado la recesión económica y por otro, la informalidad que está presente en diversos países latinoamericanos como México, donde más de la mitad de las población trabaja en este sector. 

Además, consideró que el consumo de alimentos ultraprocesados es una de las tendencias alimentarias durante la pandemia porque son más fáciles de conseguir, se conservan y pueden almacenarse por más tiempo. “Hay una situación adictiva de confort con respecto a las grasas y el azúcar que brindan estos alimentos”, aseguró. 

En México una persona consume en promedio 217 kg de alimentos ultraprocesados al año, por lo que mantener una alimentación saludable en las condiciones que viven millones de personas es difícil. “Debería ser, pero es el lujo de una élite”, sentenció. 

Es necesario que principalmente los gobiernos en América Latina, tomen acciones al respecto. “Las únicas esperanzas son estructuras de programas sociales con programas de transferencias a familias en extrema pobreza que se pueden ampliar para atender a quienes entran en inseguridad económica y alimentaria”, explicó. 

La COVID-19 ha dejado un nuevo orden mundial. “Adaptarse es muy difícil y va a tomar algunos meses”, dijo Chicoma al considerar que la capacidad que tenga cada país para dar respuesta a la crisis depende de lo que han hecho previamente. 

Las redes de producción, distribución y venta de alimentos se encuentran entre los sectores más afectados en el mundo ya que existe una paradoja: la producción agrícola y del mar continúa pero la comida no llega las personas que los necesitan, enfatizó. 

Para atender esta compleja y difícil situación, José Luis Chicoma propuso programas de nutrición en escuelas para alimentar a familias vulnerables, cupones de alimentos y entregas de canastas. Sin embargo establecer un programa de apoyo más allá de la alimentación directa depende de la capacidad del gobierno, consideró. 

Otra de sus propuestas expuestas en este ejercicio virtual fue realizar compras de productos saludables a productores locales y distribuirlos. “Dependemos más de los mercados de lo que creemos”, destacó el director de Ethos al hacer hincapié en que deben funcionar de forma segura para asegurar el acceso a la alimentación, principalmente en los centro urbanos. “Los gobiernos deben tener la capacidad de asegurar que los mercados no sean fuente de contagio”, señaló. 

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