¿Qué dice el Paquete Económico 2022 sobre el presupuesto en anticorrupción?

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¿Qué dice el Paquete Económico 2022 sobre el presupuesto en anticorrupción?

Por: Liliana Alvarado para El Economista

No se puede atender ningún problema que aqueja a la sociedad, si no se asignan recursos para ello. Recientemente se presentó el Paquete Económico para el 2022 y con ello los montos propuestos por el Ejecutivo para cumplir con las necesidades de la población en materia de salud, educación, seguridad, entre otros. Afortunadamente, en el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) se incluyó el Anexo Transversal Anticorrupción (ATA). Y digo, afortunadamente, porque no se ha logrado incluirlo como una obligación del Ejecutivo dentro del Artículo 2 fracción III Bis de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Actualmente, la publicación de dicho anexo depende, en cierta medida, de la voluntad política.

La pregunta que muchas personas se hacen en torno a este Anexo es: ¿de qué sirve contar con un ATA? Concretamente, éste permite conocer cuántos recursos se ejercen en el combate de la corrupción, quién los ejerce (en términos de las instancias) y a través de qué medidas y acciones. En el 2015, cuando se dio el cambio constitucional que le dio vida al Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) y a sus réplicas estatales, surgieron cuestionamientos en torno a la inversión que era necesario hacer para que pudieran funcionar. Fue ahí cuando diversos actores, entre ellos sociedad civil, nos dimos cuenta de la necesidad de contar con un ATA para mapear, del total de instancias gubernamentales, quiénes ejercían recursos para la prevención, investigación y persecución de delitos en materia de corrupción y en qué magnitud. Este fue un primer paso que eventualmente nos podría llevar a evaluar el gasto anticorrupción. Los esfuerzos realizados culminaron en la publicación del ATA por primera vez en el 2018.

El ATA 2022 muestra que el presupuesto total para el combate de la corrupción será de 3,532 mdp, lo que representa un 2.7% más que el año pasado en términos reales. Asimismo, éste nos deja ver que dos dependencias son centrales en el combate de la corrupción, pues concentran el 78% de este gasto: el Consejo de la Judicatura Federal y la Secretaría de la Función Pública.

Al igual que el año pasado, el Anexo deja fuera a la Auditoría Superior de la Federación (ASF), instancia que es parte del Comité Coordinador (CC) del SNA y que claramente lleva a cabo funciones asociadas al combate de la corrupción. Adicionalmente, para el 2022 la Fiscalía Anticorrupción ejercerá un presupuesto de 175 mdp, aunque es 36% mayor al del año pasado en términos reales, sigue siendo bajo. En lo que respecta a las instancias perdedoras (presupuestalmente hablando), tenemos a la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional Anticorrupción (SESNA), quien recibirá 123 mdp para 2022, monto 3.7% menor al que ejercerá este año en términos reales.

Además del tema presupuestario, la lucha anticorrupción enfrenta otros obstáculos. Uno de los más grandes es la falta de interés del presidente de combatir la corrupción a través del SNA. En cierta medida, ello ha generado retrasos en la conformación y operación del sistema. Un ejemplo de ello es el Comité de Participación Ciudadana (CPC), el cual desde febrero de este año sólo cuenta con un integrante. Una vez que cuente con sus cinco integrantes, se requiere pensar en qué reformas son necesarias para darle más peso a esta figura ciudadana, particularmente para que sus propuestas tengan mayor eco en el Comité Coordinador y no sean desechadas tan fácilmente por las dependencias que forman parte de dicho Comité.

Asimismo, otra cuestión sobre la que se debe trabajar, son los perfiles de las personas que ocupan puestos clave en las instancias que forman parte del SNA. En más de una ocasión hemos sabido de nombramientos de personas que no tienen el perfil que se necesita para el puesto y/o cuya independencia es cuestionable.

Si bien el tener conocimiento sobre la cantidad de recursos que se destinan al combate de la corrupción es algo sumamente positivo. Es necesario seguir trabajando en otros frentes para que la lucha contra la corrupción sea sistémica y deje de verse como una persecución política. En el futuro, el trabajo rutinario de las instituciones, los cruces de información y las denuncias, son algunos de los elementos que deberían detonar las investigaciones y no el ánimo por perseguir a adversarios políticos como ha sido costumbre en el país.

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