Soluciones sistémicas y estructurales para evitar el desperdicio y pérdida de alimentos

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Soluciones sistémicas y estructurales para evitar el desperdicio y pérdida de alimentos

Por: Ethos Laboratorio de Políticas Públicas

Solo en México se desperdician 20.4 millones de toneladas de alimentos al año en contraste con los 6.3 millones de mexicanos que pueden comer sólo una vez cada tercer día.  

La tercera parte de los alimentos producidos en América Latina se desperdician lo cual trae consecuencias negativas para la seguridad alimentaria, el medio ambiente y la economía. Expertos de América Latina y el mundo, plantearon soluciones para evitar la pérdida y desperdicio de alimentos en un foro virtual organizado por Ethos Laboratorio de Políticas Públicas. 

«Pérdida y desperdicio de alimentos: oportunidades, desafíos y riesgos» fue el título del webinario bajo el que se centró la conversación en la que se abordaron las causas, consecuencias y perspectivas de esta problemática mundial. 

“No aplicar reformas estructurales implica enfrentar muchos intereses y a veces no se quiere dar esa  batalla”, afirmó José Luis Chicoma, director general de Ethos. Responsabilizar solo al consumidor, los restaurantes o los hogares del desperdicio es un enfoque reduccionista del tema y al mismo tiempo, una medida práctica para algunos funcionarios públicos y políticos que no quieren hacer cambios estructurales, consideró. 

Al respecto, Chicoma propuso plantear soluciones desde una visión sistémica con políticas públicas fuertes que promuevan modelos agrícolas alternativos a la agroindustria como los sistemas regenerativos y agroecológicos. Se necesitan “ cambios a través de programas y políticas públicas que realmente promuevan cadenas más cortas de producción”, expuso.  

Sara Granados, gestora ambiental de la FAO América Latina y el Caribe, explicó que el desperdicio de alimentos contribuyó a develar lo que hay detrás del sistema alimentario como las fallas en la cadena de suministro, la inequidad en los puntos críticos donde se generan las pérdidas, productores a quienes no se les pagan precios justos o mercados con estándares de calidad basado en técnicas y decisiones que implican que el alimento vaya a la basura.  

En América Latina y el Caribe, 220 millones de toneladas de alimentos se desperdician cada año. La especialista consideró que estas cifras deben ser un punto de sensibilización para hacer reformas estructurales al sistema alimentario. Desde la FAO, trabajan sobre tres puntos clave para mitigar este problema y mejorar las condiciones de las comunidades vulnerables: información para crear sistemas de vigilancia; marcos legales y políticas legislativas; y esquemas de innovación.    

German Sturzenegger encabeza la agenda de Reciclaje e Infraestructura Verde del Banco Interamericano de Desarrollo y es socio de la Plataforma Sin Desperdicio que busca posicionar la agenda de reducción de pérdidas y desperdicio de alimentos en la región. Innovación, política pública, conocimiento y comportamiento son los cuatro ejes de acción sobre los que trabaja, con un enfoque integral de la problemática para atenderla, explicó. 

“La única forma de resolver este problema y de contribuir a la solución es trabajarlo de manera integral”, afirmó. Asimismo profundizó sobre acciones innovadoras para minimizar la generación de desperdicios y la recuperación para consumo humano a través de la donación, o bien, para consumo animal. 

Una de las problemáticas concretas en México, es que el 70% de la pérdida de alimentos se da en el campo, mientras que 2 millones de pequeños productores agrícolas no tienen capacidad de transportar sus productos para venderlos directamente. 

Al respecto, Genaro Aguilar, profesor e investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN), propuso la construcción de un Programa Nacional de transformación y recuperación de alimentos in-situ “para que a través de la incorporación de innovación tecnológicas, lograran llevar sus productos al mercado con el apoyo de centros de investigación e institutos del país”, dijo.

Además destacó algunas problemáticas como el transporte, la regulación de la industria, la carencia de infraestructura en las centrales de abastos que además son insuficientes para satisfacer a todas las ciudades del país. Para 200 ciudades importantes solo hay 86 centros grandes de abasto y distribución de alimentos. “No tenemos siquiera una central de abasto para cada una de las grandes ciudades del país”, expresó.  

Así, concluyó que el gran problema en México “es la ausencia del Estado en todos los eslabones de la cadena. Existen causas próximas pero también algunas más profundas que generan que los mercados no funcionen adecuadamente en toda la cadena agroalimentaria del país”, explicó el también Coordinador de la Red Latinoamericana de Expertos contra el Desperdicio de Alimentos de la FAO

Por su parte Federico Mattei de Slow Food Internacional considera que “el sistema alimentario es algo muy complejo y que no podemos tener una solución que sea simple (…) tenemos que trabajar juntos todos los sectores para reducir los impactos negativos del desperdicio de comida”, aseguró. 

El experto considera que para lograrlo “tenemos que  trabajar con los consumidores y con el sector privado para hacer un cambio de mentalidad”. Desde su organización trabajan en la sensibilización sobre el desperdicio en escuelas primarias para recuperar el valor ambiental y económico de la comida. 

El valor de la comida implica cultura, agricultura, ecosistemas y derechos, aseguró; “tenemos que volver a entender que la comida no es un producto como cualquiera, es algo que hace parte de nuestra cultura, de nuestra vida, de nuestro sabor y que tiene un efecto increíble sobre los ecosistemas”. 

EL FUTURO DEL DESPERDICIO DE ALIMENTOS 

“Yo no veo en el futuro por ningún lado pérdidas ni desperdicio de alimentos”, afirmó Sara Granados al expresar que es necesario considerar acciones para tener un sistema alimentario más eficiente y resiliente. 

Sin embargo enfatizó que es importante considerar que el incremento del 42% de la pobreza, de acuerdo con las estimaciones, marcará una diferencia en las soluciones que se planteen para transformar al sistema alimentario. “Necesitamos acciones efectivas, mejorar caminos rurales, establecer plantas de procesamiento y promover la proximidad para aprovechar los alimentos con un sistema de vigilancia que permita prevenir las pérdidas”, planteó. 

German Sturzenegger coincidió de forma optimista en un futuro sin pérdidas ni desperdicios al destacar la pandemia como evidencia de que “no podemos darnos el lujo de desperdiciar un tercio de los alimentos que producimos”. Consideró que “las buenas prácticas ambientales y sociales son crecientemente una ventaja competitiva y comparativa para el sector privado el cual tiene que empezar la transición hacia modelos más circulares de reaprovechamiento y recuperación de alimentos”, propuso.  

Mientras tanto Genaro Aguilar está convencido que las fallas del mercado en la cadena alimentaria no son las responsables de las pérdidas y desperdicio de alimentos, sino la lógica de un sistema que prioriza la productividad y la obtención de ganancias.

“Cuando analizamos las causas en cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria en México invariablemente encontramos que para cada causa, la razón estructural que está detrás es la lógica de la ganancia”, sentenció. 

Al finalizar, Federico mostró un punto de vista intermedio entre el optimismo y el realismo. Enfatizó en que es un gran avance hablar sobre estos temas cuando no se hacía hace 10 años y que también se encuentre en la agenda, aunque también piensa que el sistema económico es algo que puede impedir que el cambio funcione. 

El impacto y la situación ambiental requiere de cambios urgentes para realmente pensar en un futuro mejor. A esta urgencia de cambio en beneficios del planeta y la sociedad la consideró como una oportunidad. “Como humanidad tenemos que tener miedo del futuro si no cambiamos lo que estamos haciendo”, concluyó.

El webinario completo «Alimentando el futuro: Promoción y protección de la lactancia materna» está disponible en Youtube

La serie de webinarios «El futuro de la comida» continuará cada viernes a las 10 de la mañana, para conversar sobre los retos de los sistemas alimentarios con especialistas de México y América Latina.

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