Ciudades del futuro

Columnas de opinión

  • Si el COVID-19 ha abierto el camino a una “nueva normalidad”, la parte más grande de la ruta está frente a nosotros. Entonces, tenemos que romper con las ideas que ya tenemos y hacer uso de nuestra imaginación política.

  • En los últimos meses, a través de distintas redes sociales, circularon reportajes y videos del alarmante caso que se vive en el Desierto de Atacama, en Chile, y cómo la localidad se ha convertido en el ‘basurero de ropa del mundo’. En Sudamérica, este país es el mayor importador de ropa usada, captando el 90% de dichas mercancías en la región, y se calcula que alrededor de 30 mil toneladas de ropa que entran al año, van a parar a tiraderos clandestinos como el de Atacama.

  • En 1995, el multipremiado actor californiano Kevin Costner protagonizó la película Waterworld. Aunque en su momento no tuvo el éxito esperado e incluso algunos de sus actores fueron nominados a los premios Razzie con los que, literalmente, se galardona a lo peor del cine, la trama presenta un escenario utópico en donde tras el derretimiento de los polos en el siglo XXI, todos los continentes del planeta quedan cubiertos por el mar, marginando a la humanidad a vivir carente de recursos y añorando la vida del pasado en la tierra.

  • Las ciudades requieren un suministro ininterrumpido de energía, situación que las posiciona como ‘usuarios’ con un consumo intensivo. Su relevancia como centros neurálgicos del desarrollo económico y social determina la importancia de fomentar su crecimiento, siempre y cuando no existan implicaciones ambientales de por medio.

  • Durante el último siglo, el uso del agua a nivel mundial ha aumentado en más del doble de la tasa de crecimiento poblacional. Esta situación ha comenzado a surtir efectos en la disponibilidad de los recursos hídricos que, sumado a otros dilemas como el cambio climático, ha agravado significativamente sus afectaciones.

  • Hablar sobre desarrollo urbano ha tomado una perspectiva diferente en los últimos años, debido a que la incidencia de elementos como el cambio climático ha modificado la visión con la cual las ciudades alrededor del mundo se estructuran en el presente y de cara al futuro.Esta incidencia ha traído consigo la construcción de mecanismos de planificación, los cuales buscan definir un sentido de desarrollo común a nivel internacional. Quizás el mejor ejemplo de este hecho sea la conformación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que, desde su puesta en marcha en 2015 con la creación de la Agenda 2030 , se han convertido en el principal instrumento de planeación sostenible para la conformación de políticas multisectoriales a nivel mundial.

  • Los servicios públicos representan ‘la cara más aparente del gobierno’ y deben ser visualizados como un sistema, el cual va más allá de solo cubrir un conjunto de necesidades sociales. Estos cumplen un rol específico en la calidad de vida de las personas y su eficiencia debe ser vista, no como un gasto por parte de los gobiernos, sino como un factor necesario de mejora continua.

  • Cuando el estado parece fallar en sus compromisos climáticos, la ciudad debe convertirse en el líder de la lucha contra el cambio climático. Emerge su papel en la escena nacional e internacional como entidad cuyos compromisos le permiten impulsar acciones y tener un impacto, arrastrando a otros en la carrera.