
Columnas de opinión
En 2026, la reducción de ayuda internacional exige que la filantropía privada, especialmente en México, se profesionalice y adopte estrategias sostenibles para generar impacto social significativo y eficiente.
Los informes 2023 y 2025 revelan retrocesos en metas clave de la Agenda 2030, especialmente en violencia, justicia y corrupción, evidenciando que muchos países no podrán cumplir los objetivos propuestos.
El déficit presupuestario en materia hídrica no permite avanzar en garantizar el Derecho Humano al agua. Es necesario hacer asignaciones presupuestales suficientes considerando los retos en el sector.
La abolición de la esclavitud y la crisis climática comparten una problemática similar: la necesidad de forzar una transición de un modelo de producción económica basado en un “insumo” de naturaleza crítica, pero insostenible, hacia un esquema de producción económica que no dependa más de dicho insumo.
La crisis ambiental se ha vuelto tan común que corre el riesgo de ser aceptada como parte de la normalidad y, por tanto, de una ideología que sea difícil de reflexionar.
No son normales las temperaturas que sentimos, ni tampoco es normal la desigualdad en las emisiones de carbono, pues subraya una injusticia fundamental en la distribución de la responsabilidad y el impacto del cambio climático.
En los discursos de las candidatas a la presidencia se pueden identificar algunas prioridades compartidas, aunque con diferentes enfoques y sin dejar muy claros los “cómos”: transición energética, atención de la crisis hídrica y promoción de la electromovilidad y energía solar de uso doméstico. Sin embargo, para todas estas propuestas queda la duda, ¿cómo se va a financiar?
Estamos en un punto de inflexión donde sembrar nuestros propios alimentos se convierte en un acto de resistencia y autonomía, desafiando las contradicciones del sistema alimentario actual y construyendo un futuro más resiliente.