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Las trabajadoras del hogar en México aún no ejercen de manera plena sus derechos, siete años después de la reforma laboral que las reconoció.
Siete años después de la reforma que reconoció sus derechos laborales, la gran mayoría de las trabajadoras del hogar no tiene contrato, seguridad social ni prestaciones. La informalidad no sólo precariza sus condiciones, también representa una pérdida de 46 mil millones de pesos al año para el IMSS.
A ocho años de los primeros cambios legales, la mayoría de las trabajadoras del hogar sigue sin seguridad social, contrato escrito y otras prestaciones laborales, advierte informe.
Evasión de cuotas patronales al IMSS representa una pérdida anual de 56,671 mdp: Unidas; avances aún no se traducen en condiciones dignas, afirma.
La vulnerabilidad ante un desastre no es neutral: factores como el género, el trabajo de cuidados y las condiciones de marginación influyen directamente en quién puede prepararse, quién enfrenta mayores riesgos y quién logra recuperarse.
Un análisis reciente revela que el trabajo de cuidados, que tradicionalmente recae en las mujeres, ha dificultado de manera significativa el acceso a apoyos y a oportunidades laborales para la población afectada.
Dentro de la plataforma Unidas, Isidra Llanos, Nubia Díaz, Betty Ávalos y Ana Medina relatan la falta de acceso a la salud, a un contrato o a un permiso de maternidad después de cumplir jornadas de 12 horas.
UNIDAS presentó el informe Conectadas al cambio, donde advierte que la reforma laboral para plataformas no opera con perspectiva de género y está frenando el acceso real de las trabajadoras a seguridad social, maternidad y atención a la violencia.