Los datos abiertos son la brújula del Estado: Jaime Cerdio
martes, 18 de noviembre de 2025
Por: Ethos
Los datos abiertos son la brújula del Estado, porque gobernar bien significa gobernar con información, con inteligencia, con evidencia y con una visión prospectiva, afirmó Jaime Cerdio Moisés, director de Nexus Analítica, en la sesión “Barreras y buenas prácticas para abrir los datos en estados y municipios”, del Foro Internacional de Datos Abiertos, impulsado por Ethos, el Comité de Participación Ciudadana de Quintana Roo y la Comisión de Gobierno Abierto de la Red Nacional de Comités de Participación Ciudadana (Red CPC).
En este sentido, destacó la relevancia de fortalecer la gestión pública mediante el uso estratégico de datos abiertos. Subrayó que los gobiernos subnacionales, municipios y entidades federativas, son la primera línea de acción en la toma de decisiones públicas, por lo cual requieren herramientas que permitan gobernar con evidencia, no con improvisación.
Recordó que de acuerdo con la consultora internacional Statista, hoy se generan más de 400 millones de terabytes de información al día en el mundo. Sin embargo, advirtió que el reto no está solo en producir datos, sino en limpiarlos, procesarlos y convertirlos en insumos útiles para el diseño de políticas públicas de calidad.
Los datos, afirmó, deben ser la esencia de toda acción gubernamental. “Se dice que los datos son el nuevo petróleo por el valor y el potencial que tienen para transformar el entorno. Pero el petróleo, por sí mismo, no tiene valor más que en términos especulativos; no puede movilizar una nación en términos prácticos. Es necesario refinarlo y transformarlo. De la misma manera, los datos en bruto no son útiles ni muestran capacidad de aprovechamiento. Requieren limpiarse y procesarse para poder utilizarse de la mejor manera e incidir en diferentes ámbitos de política pública”, señaló.
Durante su exposición, diferenció conceptos que suelen confundirse en el discurso público: datos abiertos, datos digitales que pueden ser utilizados, procesados y redistribuidos libremente, siempre que cumplan los principios básicos de disponibilidad, accesibilidad y posibilidad de reutilización; información, un conjunto de datos que construyen un contexto, un mensaje o un contenido; y transparencia, cuando esta información se pone a disposición del público a través de mecanismos legales, institucionales y políticas públicas.
Asimismo, puntualizó que los datos abiertos deben entenderse como una inversión pública, no como un gasto, especialmente si se busca transitar hacia un modelo de gobierno que diseñe mejores políticas públicas. Retomó los cinco elementos planteados por el extinto INAI en su documento Criterios mínimos para el diseño de políticas públicas (2017): diagnóstico, formulación, planeación, implementación y evaluación, y enfatizó que cualquier esfuerzo de apertura debe partir de un problema público claramente identificado y de las necesidades de las audiencias usuarias.
Entre los desafíos más urgentes mencionó la ubicación y concentración de los datos, pues en México, como en muchos países democráticos, estos suelen estar fragmentados y desconectados, no existe una plataforma tecnológica que los articule; en el caso de nuestro país, destacó que esta situación está en proceso de atención con los nuevos lineamientos de datos abiertos. Otros retos son la cultura de la apertura, la calidad y estándares de la información, la interoperabilidad, así como la sostenibilidad, gobernanza e impacto.
El especialista presentó también ejemplos internacionales que muestran cómo los datos abiertos pueden transformar sectores completos, como la justicia (Estonia), la salud (Reino Unido) o la economía (Chile). A nivel local, destacó esfuerzos estatales como la plataforma de Datos Abiertos de Nuevo León, así como iniciativas de la sociedad civil, como los registros de homicidios y feminicidios desarrollados por México Unido Contra la Delincuencia.
Finalmente, planteó la necesidad de incorporar en la conversación pública un nuevo modelo de transparencia: la transparencia predictiva. Explicó que este enfoque, basado en técnicas de inteligencia artificial como el machine learning, permite anticipar demandas de información y patrones sociales. “Si tenemos la capacidad de anticipación, podemos actuar con mayor responsabilidad y evitar que un problema escale a una crisis”, dijo.
Jaime Cerdio concluyó con un llamado a construir inteligencia institucional, entendida como la capacidad de transformar datos en conocimiento y ese conocimiento en decisiones públicas más eficaces. “Debemos avanzar de un Estado transparente a un Estado inteligente”, afirmó.
La sesión contó con la participación de Dalia Toledo, directora de Finanzas Públicas y Anticorrupción en Ethos; Alejandra Rodríguez, presidenta del CPC de Quintana Roo e integrante de la Comisión de Gobierno Abierto de la Red CPC; y Miguel Hernández, presidente del Comité de Participación Social de Jalisco y también presidente de dicha comisión.


